martes, 11 de mayo de 2010

Las calles de Gijón. Luis Miguel Piñera



Las ciudades tienen alma, un espíritu propio. Éste no es sólo un destilado de
los de quienes las habitan en un momento dado, sino que, sobre todo, proviene
de los que los precedieron y dejaron su impronta en ella. Los trazados,
las arquitecturas, los usos y las simbologías de los espacios urbanos dan
cuenta de los afanes de sus ciudadanos que, en una acumulación histórica, llevan a la
ciudad de hoy y formarán parte de la de mañana. En el proceso intervienen, además
de acontecimientos imponderables o casuales, las decisiones –no sólo de quienes gobiernan
los asuntos públicos– que, con mejor o peor fortuna e intenciones, trazan los
designios de la ciudad. Para rematar la obra, darle visos de creación y, al fin y al cabo,
entendernos para saber de qué hablamos, se les pone su nombre oficial.
Calles, plazas, avenidas y caminos adquieren sus denominaciones administrativas
en virtud de homenajes y reconocimientos. Expresan los ideales colectivos, recogen
nombres anteriores o se contraponen a ellos si los tiempos lo requieren. Los recuerdos
a personajes ilustres, las localidades del entorno o de más allá, los modelos políticos y
los acontecimientos memorables arman el callejero de la ciudad. Aunque, finalmente,
el afán conmemorativo pasa a segundo término y en la memoria de cada uno acaben
participando del callejero de nuestra existencia asociados a las propias vivencias.
Gijón, como el mar al que acepta y los montes que la protegen y cierran, es al
tiempo cosmopolita y aldeana, abierta y autosuficiente. Bella, desastrada, acogedora
o abrupta. Todo ello encuentra sitio en los dos mil quinientos nombres de sus calles.
Los mejores deseos: Libertad, la Paz, Progreso, Prosperidad y Esperanza; en definitiva,
Felicidad. Los sentimientos afloran en las denominaciones de Soledad o Alegría.
Como un escrúpulo de la conciencia, el Humedal recuerda su existencia bajo la plaza,
y así se lo hace saber a quienes la horadan, superando sus cálculos, que rozan la Inocencia
propia de la Infancia. Sólo cabe responder con el Silencio. También queda sitio
para el azar de la Suerte.
La apertura al Cantábrico la plantea Gijón desde el gran escaparate del Muro de
San Lorenzo, santo que tiene sus capillas de la Tierra y del Mar. Las calles dedicadas
a los Marinos, al Muelle de Oriente y el Camino del Musel dan cuenta de su vocación
portuaria. De su cosmopolitismo se encargan de dar fe la plaza de Italia, las calles de
París o Perú, hasta las dedicadas a la ciudad-campamento saharaui de Smara, la ex
colonia británica de Belice y la ciudad rusa de Novorossiysk, con la que Gijón está
hermanada. De hecho, hace tiempo que la urbe saltó la Muralla, hoy recordada por
la vía de ese nombre, aunque probablemente su trazado no discurriera exactamente
por ella.
Su carácter industrial queda patente en la propia plaza de las Industrias, el parque
de la Fábrica de Gas, las avenidas de la Metalurgia, la Minería y la Electrónica, el
Camino de la Fábrica de Loza, las calles de la Fundición, Electra, Tejera, Almacenes
y Artes Gráficas. Y lo personifica en empresarios, ingenieros o emprendedores.
Así, entre otros muchos, los hermanos Felgueroso, Romualdo Alvargonzález, Schulz,

Dindurra y Domingo Juliana poseen rótulos que los recuerdan. Las diversas profesiones
abundan; sirvan los ejemplos, actuales o ya extinguidas, de los Fundidores, los
Ajustadores, los Cobradores, los Conductores, los Esmaltadores, los Fontaneros y los
Fogoneros. No pueden faltar tampoco los rastros del paternalismo: así, Casas Baratas
y el Grupo Mil Quinientas Viviendas.
La gran arteria que forman Carlos Marx, Pablo Iglesias y Manuel Llaneza rodea
todo el centro urbano, y queda completada con Dolores Ibárruri, Rosa Luxemburgo,
Rafael Fernández Álvarez, la plaza de las Brigadas Internacionales y el parque
de Julián Besteiro. Y compensada con numerosos nombres de significación religiosa:
Juan XXIII, Begoña, Sagrado Corazón, San Ignacio, San Francisco de Asís,
Recoletas, los Remedios, San Miguel, Vicaría, los Ángeles o Ave María.
Gijón no ha ignorado los avances técnicos y científicos (Morse, Edison, Franklin,
Doctor Fleming, Galileo, Marie Curie...) ni a los creadores desde la perspectiva más
amplia. Los artistas plásticos abundan (de Velázquez a Orlando Pelayo) como los
escritores (desde Lope de Vega y Cervantes a Corín Tellado, pasando por Valle Inclán
o Baroja) y la nutrida nómina de poetas ocupa numerosas placas con los versificadores
en asturiano (Pachín de Melás, Pin de Pría, Alfonso Camín), castellano
(Garcilaso, San Juan, Santa Teresa, Alberti, Lorca, Aleixandre, Bécquer, Dámaso
Alonso, Gabriela Mistral, Ángel González), o cualquiera otra (Rosalía de Castro,
Bertolt Brecht).
Nuestro callejero no está tampoco exento de referencias botánicas, bien en forma
de Flores y caminos de Magnolias, Rosales, Begonias o Dalias; arbustos como Acantos,
Acebos y Madreselvas; y arbolados de estas y otras latitudes: Manzanos, Abedules,
Acacias, Pinos, Tejos, Almendros, Castaños y Fresnos.
Determinadas fechas claramente reconocibles conviven en las placas con otras que
requieren de consulta al no erudito: Primero de Mayo, Dos de Mayo, Seis de Agosto,
Diecisiete de Agosto, Veintisiete de Diciembre. Como las que fueron provisionales en
su día y terminaron en extravagancias alfabéticas. Véanse las calles K, M o Ñ.
¿Quién fue Magnus Blikstad? ¿Cuál es el origen del nombre del paseo de Begoña
o del de la calle Corrida? ¿Qué denominaciones recibió a través de los años la actual
avenida de la Constitución? En la obra que EL COMERCIO pone en sus manos –representado
en el nomenclátor por su propia calle, la del Diario EL COMERCIO, así
como por las de sus directores Calixto Alvargonzález, Adeflor y Francisco Carantoña,
y también Arturo Arias y Paco Ignacio Taibo Lavilla– el lector interesado encontrará
respuesta a las cuestiones que el callejero de Gijón puede sugerirle. O simplemente
deambular por las páginas y por las calles como quien hace tiempo ante una cita, y
detenerse en una esquina para hilar una conversación amigable.
Íñigo Noriega Gómez
Director de EL COMERCIO


Consultar el libro aquí :

http://www.gijon.es/publicacions/show/3490-las-calles-de-gijon-historia-de-sus-nombres

3 comentarios:

  1. Todo el material de mi blog pertenece a mi humilde colección,libros ,postales,documentos etc.He puesto este enlace de la pagina del ayuntamiento de Gijón con el contenido de este libro,por que es un libro de consulta imprescindible para conocer mejor nuestra historia,si alguien se siente molestado u ofendido ruego me lo comunique y lo retiraré del blog.Siempre que ponga algo que no me pertenezca diré la procedencia,mi blog no es para enriquecerme yo sino para enriquecer con mis aportaciones a los que como yo quieren a Gijón.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por subir el documento. Creo que los que nos gusta disfrutar de este tipo de recuerdos de forma más sentimental que otra cosa no buscamos el interés económico.
    Tengo un libro de hace no muchos años que creo es la edición inicial aunque veo algunos cambios en las fotos.

    ResponderEliminar
  3. Una obra imprescindible para historiar Gijón. Gracias por el enlace! Con tu permiso te incluyo el blog en mis links. Un beso :)

    http://babilom.wordpress.com/

    ResponderEliminar