lunes, 21 de marzo de 2011

Gijón. Jardines de la Reina












De siempre ha sido Gijón consecuencia de su vocación marinera. El crecimiento de la ciudad que viene ocasionado por las sucesivas potenciaciones de su puerto. La dársena vieja fué terminada en 1595 y tras una destrucción prácticamente total en 1749, habrá que esperar a la segunda mitad del siglo XIX que, con la aparición de la industria del carbón en Asturias y sus conexiones con Gijón, carretera Carbonera y ferrocarril de Langreo, convierten a este puerto en el elegido para dar salida desde allí a toda la producción de la región. Se procede entonces a su reconstrucción y posterior ampliación mediante el Muelle de Lequerica (1864). Por la actual calle del Marqués de San Esteban, que era el límite de la ciudad con el mar, ascendian en rampa los vagones de carbón hasta el malecón, para ser volcados desde los drops a los barcos.
En 1885, la Sociedad de Fomento construye los muelles de su nombre, ganando al mar la franja de terrenos comprendidos entre las calles Marqués de San Esteban y Rodriguez San Pedro, y reduciéndose la capacidad de la vieja dársena con la creación de los Jardines de la reina.
Están dedicados a la reina madre María Cristina que visitó Gijón en 1900 acompañando a su hijo el Rey Alfonso XIII, hospedándose frente a ellos en el Palacio de Revillagigedo y en cuya fecha se les da nombre.
Texto extraido del libro: Gijón, Aquellas plazas, aquellos parques... de Joaquín Aranda, perteneciente a la Biblioteca Gijonesa del Siglo XX.
Mi agradecimiento a, Javier del Burguer Chopper, por cederme tan amablemente una de las postales para la entrada.

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