lunes, 31 de enero de 2011

Ferrocarril de Langreo.












Desde 1843, existía un proyecto de ferrocarril minero entre Langreo y Gijón. A titulo provisional, se hace una concesión a nombre de Don Felipe Canga-Arguelles, Don Antonio Jordá y Don Alejandro Oliván, con el fin de realizarlo, según era el deseo de los gijoneses y de la Sociedad Económica de Amigos del País, y, poco después, se constituye una Compañia, a la que no son ajenos el Duque de Riansares y algunas personas de la familia real, diciendose, que la Reina Doña María Cristina, dueña de gran fortuna era la principal accionista de la empresa. Autorizada ésta para explotar el ferrocarril de Langreo, durante 99 años, el ingeniero Don José elduayen, es quien se encarga de trazar un proyecto que debia comprender el concejo de Siero, en dirección a Gijón y Villaviciosa, Oviedo y Mieres, para desembocar en la Dársena gijonesa, sobre el muelle, que debería ser dotado de cargadero.(Drops).
Resuelta la parte financiera por el propio Elduayen, mediante emprestitos realizados en Francia, y aprobada toda clase de proyectos por la Reina, comienza la construcción de la línea ferrea de Langreo en 1847.
El dia 12 de febrero de 1851 se inician los trabajos de asentamiento de la nueva, vía que duraron
cuatro años, y al siguiente se inaugura una parte de la línea.
El acto inaugural se celebra el 25 de agosto de 1852, primero se descubre y se bendice las locomotoras Cristina y Jovellanos. La reina y su séquito se acomodan en un fastuoso coche real, y el tren parte, entre atronadores aplausos. Recorre 10 kilómetros. A su regreso, trae a remolque el primer vagón de carbón piedra que se transporta por el ferrocarril de Langreo.
En los salones de la Compañia, hay un banquete de gala y baile.Se trajeron cocineros de París y en alguna crónica se asegura que esta fiesta costó la fabulosa cantidad de doce mil duros.

El 12 de julio de 1856 se inauguraba oficialmente la línea Sama-Gijón, y al año siguiente entraba en funcionamiento la terminal ferroviaria de Langreo en la dársena local, a través del denominado muelle del carbón destinado desde entonces para embarque exclusivo de dicha mercancía a los buques, por medio de los cargaderos drops traídos de Inglaterra, a los que se añadiría en 1873 un tercero.


Feve deja El Humedal tras 158 años

Texto: Biografía de la villa y puerto de Gijón. Volumen 1. Joaquín Alonso Bonet

jueves, 27 de enero de 2011

Gonzalo del Campo y del Castillo. Gijón imagénes para el recuerdo.








Muy pocos conocian hasta ahora la figura de Gonzalo del Campo y del Castillo. Y es lógico porque, aunque fué un gijonés culto y sensible que participó intensamente en la vida cultural de su tiempo, e incluso produjo una curiosa y original obra plástica, todo lo hizo sin buscar notoriedad ni más pretensión que satisfacer su gusto y sus impulsos creativos, haciendo uso profusamente de un don artístico natural que nunca quiso convertir en eje profesional en su vida.
Hijo de la pintora Carolina del Castillo y nieto, por tanto, del ingeniero y activo emprendedor Justo del Castillo y Quintana, Gonzalo heredó tambien de su talentosa familia una amplia curiosidad intelectual y un profundo y alegre afecto hacia Gijón y hacia cada uno de los elementos que integraron su universo cotidiano. Uno de los frutos de esa querencia fué el trabajo fotográfico que realizó durante las décadas de 1960 y 1970 . Cientos y cientos de imágenes en las que registró minuciosamente calles, edificios, comercios, rincones, actividades, personajes... Escenas de un tiempo cuya huella estaba siendo borrada atropelladamente en aquel Gijón de crecimiento tan explosivo como descuidado. Por ello, estas fotos, ordenadas por el propio autor en albumes y acompañadas de agudos comentarios en los que volcó su caracteristica sorna, tienen un gran valor documental y constituyen una crónica excepcional sobre aquel periodo.
La generosidad de los hijos de Gonzalo del Campo ha permitido incorporar ese legado a los fondos de la fototeca del Museo del Pueblo de Asturias, un gesto que quiero aquí agradecer, en nombre de toda la ciudad, muy sinceramente.

Paz Fernández Felgueroso.
Alcaldesa de Gijón
Prólogo de la Alcaldesa para el libro Gijón, imagénes en el recuerdo
El texto y las fotografías pertenecen al libro.
Más informaciónhttp://www.elcomerciodigital.com/prensa/20061008/opinionarticulos/gonzalo-campo-recuerdo_20061008.html


 

jueves, 20 de enero de 2011

Padre Patac.



El "Angel custodio" de la cultura asturiana
La región despidió al Padre Patac, que falleció el pasado 21 de octubre de 2002 en Gijón
Un pueblo desmemoriado desaparece y un país sin historia no existe. Por eso los asturianos tienen una deuda muy grande con José María Patac de las Traviesas, el padre Patac, que dedicó su vida a conocer y recopilar toda la riqueza cultural de su tierra. El padre superior del Colegio de la Inmaculada -del que el padre Patac fue alumno y profesor-, Manuel del Soto, asegura que «De Asturias, el padre Patac lo sabía todo. Era un enamorado de Asturias».

La muerte no llegó por sorpresa. El padre Patac, apunto de cumplir los 91 años, llevaba un par de semanas en estado crítico, lo que le impidió acudir al acto de nombramiento como Hijo Adoptivo de Gijón, que tuvo lugar el pasado 11 de octubre. Patac falleció pasadas las once de la mañana del lunes 21 de octubre en la enfermería del colegio de la Inmaculada. Sus restos mortales ya descansan en el panteón que la Compañía de Jesús tiene en el cementerio municipal de El Suco (Ceares), tras la celebración de una ceremonia religiosa a la que acudió una notable representación de la sociedad asturiana y gijonesa.

El padre Patac se marcha cargado de reconocimientos a su trabajo y, aunque algunos piensan que no estuvo lo suficientemente reconocido, lo cierto es que este hombre de carácter afable tiene el cariño y respeto de todos los asturianos. Entre sus premios, está la encomienda de Alfonso X El Sabio que recibió en 1969, el «Urogallo de bronce» del Centro Asturiano de Madrid, que se le concede en 1991 y la medalla de oro del Ateneo Jovellanos, del que Patac fue miembro fundador en 2001, entre otros reconocimientos.

Entre sus méritos, el principal es la creación de la Biblioteca Asturiana en el año 1964, sobre la que proyectará todo su trabajo. Pero además, Patac fue miembro fundador del Instituto de Estudios Asturianos, hoy transformado en Real Instituto de Estudios Asturianos, RIDEA. En 1976 inició junto a Elviro Martínez, su habitual colaborador, la colección «Monumenta Historica Asturiensia», una recopilación de manuscritos sobre la historia asturiana. Y es que el trabajo del jesuíta siempre se centró en la búsqueda y la puesta en orden de todos aquellos documentos, libros o cualquier cosa que enriqueciera la historia de nuestra cultura. Como hizo, por ejemplo, con archivos como los del conde de Revillagigedo o de la familia Cuervo-Arango.

Pero el padre Patac no fue sólo un ángel custodio para la cultura asturiana, sino un profundo conocedor de ella, un destacado erudito con una ejemplar trayectoria. Nació el 20 de noviembre de 1911 en Oviedo. Su madre, Purificación de las Traviesas, nació en Oviedo. Su padre, José Patac, nació en Gijón y fue coronel de artillería y subdirector de la Fábrica de Armas. Patac comenzó sus estudios en los colegios de las Ursulinas en Madrid y en Gijón. En esta ciudad asturiana cursó también los estudios de Bachillerato en el Colegio de La Inmaculada. En 1928 ingresó en la Compañía de Jesús de Salamanca, donde comenzó la carrera de Humanidades, que continuó después en Bélgica, donde se licenció en Filosofía. También obtuvo el título en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas (Cantabria). Tras este bagaje formativo, en el año 1943 se ordenó como sacerdote. Pero el padre Patac continuó ampliando sus conocimientos con los estudios de Ciencias Químicas en Valladolid. Su faceta como docente la desarrolló en el Colegio de Dolores de Santiago de Cuba, la Fundación Revillagigedo y el Colegio de La Inmaculada. Aunque nunca presumió de ello, el padre Patac tuvo entre sus filas a un alumno muy particular, el actual presidente de Cuba, Fidel Castro. Corrían los años treinta cuando el jesuíta fue destinado como profesor en prácticas al internado del colegio de Dolores en Santiago de Cuba. Entre sus alumnos estuvieron los hermanos Castro: Fidel y Raúl. Seguramente Castro no haya olvidado al padre Patac, que un día se vió obligado a pegarle un cachete al presidente cubano, aunque Patac afirmó que «nunca me guardó rencor por aquello y al cabo de una hora ya nos habíamos reconciliado, y mantuvimos nuestras buenas relaciones». De ello estamos seguro. Todos los que tuvieron la suerte de conocer al padre Patac aseguran que fue un hombre muy tranquilo y con un carácter afable. Pero además, fue un hombre con una gran capacidad de trabajo que desarrolló hasta pocos días antes de morir, y con un interés inusitado por todo. Muestra de ello, es, que a pesar de su edad, la llegada de las nuevas tecnologías no le cogieron por sorpresa. Y es que se dió cuenta de la importancia que la informática tendría en su labor bibliográfica y documental. Consiguió entenderse con los ordenadores y llegó a digitalizar su colección fotográfica.

Pero además, el padre Patac tuvo una virtud que escasea mucho hoy en día. Lo que descubrió no se lo guardó para sí, sino que lo puso al servicio de los demás. El padre Patac investigó y trabajó continuamente en buscar y ordenar las fuentes de la cultura asturiana, pero su verdadera grandeza es que todos los frutos de su labor los puso a disposición de todos aquellos que se lo solicitasen. De hecho, su Biblioteca Asturiana es imprescindible para realizar o abordar cualquier asunto sobre Asturias. El padre Patac tuvo mucho que ver en la publicación de muchas obras interesantes para la región.

La Biblioteca Asturiana, que se creó en 1964, se encuentra situada desde 1991 en una sala del primer piso de la Biblioteca Pública Jovellanos. Anteriormente tuvo la sede en el Colegio de La Inmaculada. Allí se encuentra todo lo que el padre Patac reunió. Y no son sólo valiosos libros, sino información de toda clase: mapas, folletos (existe una impresionante colección de heráldica y genealogía asturiana)... hasta un total de 40.000 fichas. Además, el padre Patac reunió 18.000 fotografías, que se encuentran depositadas en el archivo municipal de Gijón. Todo aquel que se acercó a la Biblioteca Asturiana tuvo el privilegio de contar con el mejor guía posible de tan ingente documentación, el propio padre Patac, que con suma paciencia y con gran erudición atendió a todo el que quiso ahondar en cualquier aspecto del pasado de nuestra región. Pero además, el padre Patac deja en su recuerdo una calle en su querido Gijón, donde residía. Asimismo, el religioso da nombre a un premio de investigación -que cumplió este año su octava edición- sobre historia, bibliografía, genealogía, heráldica o archivística asturiana, cuyo objetivo es la difusión de la impresionante labor de José María Patac de Las Traviesas.

Un hombre con la eterna convicción de que si no luchamos contra el olvido histórico, estaremos perdidos.
http://www.lahoradeasturias.com/index.php?id_ed=00000012&id_not=0000000629
Más información
Padre José María Patac de las Traviesas, S.J.,una figura señera de la cultura asturiana. Isidoro Cortina Frade

El Pleno del Consejo de Patrimonio Cultural del Principado inicia los trámites para declarar como Bien de Interés Cultural (BIC) la Biblioteca Asturiana del Padre Patac y la villa de Colombres.
La Consejería de Cultura informa que el Pleno ha analizado 40 asuntos, en su mayor parte relacionados con la protección jurídica de destacados elementos patrimoniales, en una reunión celebrada este mediodía en Oviedo bajo la presidencia de la consejera, Mercedes Álvarez.
La Biblioteca Asturiana del Padre Patac, que pasará a contar con la máxima protección patrimonial, es una de las principales colecciones bibliográficas de temática asturiana de acceso público existentes en Asturias, fruto de toda una vida de dedicación del padre José María Patac de las Traviesas.

http://www.elcomerciodigital.com/agencias/20101214/mas-actualidad/cultura/iniciados-tramites-para-declarar-biblioteca_201012141723.html

sábado, 15 de enero de 2011

Constantino Suárez Fernández









Constantino Suárez nació en Gijón el 24 de febrero de 1899, ciudad en la que falleció el 25 de febrero de 1983. Desde su juventud, su única dedicación profesional fue la fotografía, y en 1920 comienza su colaboración como reportero en revistas locales y nacionales. Cuando estalla la Guerra Civil se pone al servicio de la prensa republicana que se edita en Gijón, trabajando sobre todo para el diario socialista Avance. Toma imágenes del frente y de la retaguardia, utilizando una cámara «Contax», adquirida en 1934, y más tarde con una «Leica». Suárez estuvo en algunos de los frentes de guerra más virulentos, como en Luarca, L’Escamprero (Las Regueras) o El Mazuco (Llanes). Con la entrada del ejército franquista en Gijón, el 21 de octubre de 1937, es detenido y procesado, permaneciendo en prisión varios años. Ya en libertad, no logra el permiso oficial para trabajar como fotógrafo, y ejerce la actividad ilegalmente por ferias y fiestas del centro y oriente de Asturias.

Suárez catalogó y conservó celosamente su archivo, integrado por 8.945 negativos. La mayoría son fotografías de la Guerra Civil. En esos años de guerra realizó doscientos cuarenta y seis rollos de negativos de 35 mm, que contienen alrededor de seis mil imágenes. La conservación de este archivo no debió de ser una cosa fácil, porque Suárez fue detenido varias veces, su casa registrada, juzgado y encarcelado, y hasta 1957 no se verá libre de toda esta situación.
En diciembre de 1944 fue detenido y acusado de estar «complicado en la organización clandestina de «Unión Nacional», afín al Partido Comunista de España. Se le acusó de servir como «correo» de esta organización aprovechando sus desplazamientos por el centro y oriente de la región. El 5 de enero de 1945 el puesto de la Guardia Civil de Gijón realizó un informe sobre él, que resume en muy pocas palabras su situación y su consideración en aquella fecha:

En cumplimiento a cuanto se ordena en su superior escrito de fecha 26 del anterior por el que se interesan informes del supuesto autor del delito contra la Seguridad del Estado, Constantino Suárez Fernández, de 44 años, soltero, fotógrafo, hijo de Constantino y de Genoveva, natural y vecino de Gijón, con domicilio en la Calle de Instituto nº 18 2º, tengo el honor de participar a la respetable Autoridad de V. S. que consultados los ficheros de este Puesto e informes adquiridos últimamente por la fuerza del mismo, resulta lo siguiente: desde antes del Movimiento estaba considerado como izquierdista, sin poder precisar el partido ni organización sindicalm a que pertenecía, estaba afiliado al Ateneo Obrero de esta Población.

Una vez iniciado el Glorioso Movimiento Nacional prestó servicio como fotógrafo en el diario marxista «Avance» y posteriormente efectuó trabajos de fortificación voluntariamente con los rojos; después de liberada esta Plaza fue detenido y condenado a 6 meses de prisión y después de ser puesto en libertad ha estado dedicado a la fotografía ambulante por diversos pueblos de la Provincia, estando bien considerado por todos sus vecinos, desconociéndose más datos.

El archivo de Constantino Suárez fue adquirido por el Ayuntamiento de Gijón, a propuesta del Museo del Pueblo de Asturias, en 1992. En el año 2002 la Fundación Municipal de Cultura de Gijón organizó una gran exposición sobre su obra y Francisco Crabiffosse Cuesta realizó un exhaustivo estudio sobre este fotógrafo.



El texto y las fotografías están extraidos del libro:Asturias en Guerra: La guerra civil en las colecciones de los museos de Gijón

jueves, 13 de enero de 2011

1953. Autobuses en Gijón





Mediado el siglo XX, en Gijón como en otras ciudades,el papel del tranvía como principaltransporte urbano comenzó a ser fuertemente cuestionado.
Los tranvías,a pesar de que seguían siendo el medio de comunicación en superficie que ofrecía tarifas más baratas para elevadas intensidades de tráfico, eran vistos
como un anacronismo, como un estorbo para el desenvolvimiento de la circulación rodada y, en general, como un baldón para el ornato y progreso públicos. A este descreimiento generalizado contribuyó notablemente el incremento de los siniestros, la interrupción frecuente del servicio por falta de suministro eléctrico y sobre todo la presión del vehículo privado, que se convirtió en preponderante a partir de la década de los sesenta. Asimismo, la caducidad de las concesiones,la imposibilidad de renovación de la infraestructura (por las elevadas inversiones requeridas y por la
escasez de materiales), el incremento de los costes de explotación y el interés de los ayuntamientos por dotar a las ciudades de servicios de transporte públicos más modernos y flexibles fueron algunos de los factores que explican la desaparición del
tranvía en las ciudades españolas (Málaga 1949, Oviedo 1955,Gijón 1964, Madrid 1972, etc.).
De este modo, estos testigos directos del devenir urbano durante tres cuartos de siglo fueron apartados de nuestras calles y sustituidos por líneas de autobuses
explotadas, bien directamente por los ayuntamientos mediante la municipalización de las prestaciones, bien por empresas particulares en régimen de concesión.
De este modo, en julio de 1953 entraron en funcionamiento las dos primeras líneas municipales. Una unía la ciudad históricacon los espacios residenciales y de esparcimiento de Somió, y cubría el trayecto por la carretera del Piles. La otra vinculaba el centro urbano con el populoso y fabril núcleo Tremañes,estableciéndose su cabecera en la plaza del Seis de Agosto y el final de línea en Lloreda. La llegada del transporte público a una barriada tan distante como Tremañes supuso una mejora en la calidad de vida de sus vecinos, que vieron cómo se rompía con el aislamiento casi secular al que estaban relegados, y al tiempo fue un estímulo importante para el desarrollo urbano de una parte considerable de la periferia occidental de la ciudad.
Por ello, no es de extrañar que la inauguración de la línea (18-7-1953), a la que acudió una representación numerosa del gobierno municipal, fuese acogida con gran alborozo y entusiasmo por la población del barrio, hasta el punto de organizar una animada fiesta popular con voladores y arcos triunfales incluidos, como si de una visita regia se tratara. La prensa se hizo eco de la noticia y apuntaba la
trascendencia del servicio: “Tremañes ha visto, al final, llegar un medio de locomoción cómodo y sorprendentemente elegante; se espera ahora que el suceso se
repita periódicamente”.
El servicio comenzaba a las 7´30 de la mañana y finalizaba a las 11 de la noche y el precio del viaje por persona quedó establecido inicialmente en 1 peseta.
La línea del autobús de Somió por el Piles,pensada para rentabilizar los movimientos ligados al esparcimiento popular hacia aquella parroquia del oriente gijonés, pronto se significó como un serio competidor del tranvía, restándole durante el verano un volumen de viajeros considerable. Pese a realizar el recorrido por otro trayecto, la novedad del sistema, unida a la mayor comodidad y rapidez que ofrecía el autobús, favoreció el trasvase de viajeros al nuevo servicio municipal. Según los anuncios publicados en los periódicos locales, el servicio público comenzaba a la misma hora que el de Tremañes, esto es, a las 7´30 mañana, con salidas de los Jardines de la Reina cada hora; el regreso, desde el fielato de Somió, se realizaba igualmente
de hora en hora, pero con salidas a las medias y finalización del servicio a las 11 de la noche. El precio del billete se fijó en 1 peseta. A comienzos de la década de los sesenta la línea mudó su cabecera a la Plaza del Carmen, quedando fijada la extensión total de la misma en 4´700 km.
Poco tiempo después de iniciada la prestación, el Ayuntamiento decidió incrementar los servicios duplicando los trayectos de los dos Leyland que componían todo el parque móvil, de forma que el autobús de Somió alternaba su recorrido hasta la parroquia homónima con otro servicio al parque de Isabel la Católica, en aquellos momentos un punto de referencia importante en el esparcimiento de la población gijonesa, y a El Molinón, gravando el viaje a 0´60 pesetas. Asimismo, el coche
de Tremañes intercaló sus servicios para comunicar el centro de la villa con los barrios de Ceares y El Coto, estableciendo la tarifa única a 0´60 pesetas.
La adquisición a finales del año 1953 de otro autobús permitió dar carácter regular al servicio que cubría las demandas de movilidad generadas por el parque de Isabel la Católica. Sin embargo, a diferencia de los otros servicios en explotación, la línea plaza del Generalísimo (hoy, del Instituto)-parque de Isabel la Católica estuvo marcada desde sus inicios por el carácter lúdico y estacional de los desplazamientos a esta zona de recreo pública, lo cual le confirió un carácter de servicio especial. De hecho, poco tiempo después de su entrada en funcionamiento, el Ayuntamiento modificó los horarios de esta línea para acomodarlos a las peculiaridades del flujo de viajeros, quedando fijado los lunes, jueves y viernes desde las tres de la tarde, y domingos y festivos desde las doce del mediodía. La
falta de rentabilidad llevó a suprimir la línea a comienzos de la década de 1960.
La llegada del tercer vehículo también permitió organizar mejorar el servicio que se prestaba a las zonas de El Coto y Ceares con la creación de dos líneas: plaza de José Antonio (actual plaza del Carmen)-Ceares y plaza de José Antonio-Coto.

El texto y la fotografía de los dos primeros autobuses está sacado de:
http://www.gijon.es/Contenido.aspx?id=62100&area=103&leng=es

lunes, 10 de enero de 2011

1911. Centenario Jovellanista.







Singular esplendor revistió la celebración del primer centenario de la muerte del insigne patricio, ocurrida en Puerto de Vega, en noviembre de 1811. En 1909 se habia lanzado la idea de organizar, con tal motivo, para 1911, una exposición que pudiera tener alcance regional o nacional pero la idea del homenaje recibió, posteriormente, formas diversas, El Director del Instituto, don Miguel Adellac, propuso un amplio programa de solemnidades; el Rector de la Universidad indicó la necesidad de hacer una edición de las obras del polígrafo, y el Ayuntamiento de Gijón acordó hacer gestiones para adquirir el célebre retrato pintado por Goya, en Jadraque, en 1808, a raiz de la liberación del gran Gijonés, de las prisiones de Mallorca. Ideas estas dos últimas que no llegaron a prosperar.

Finalmente, las fiestas del Centenario tuvieron gran resonancia y caracter académico, popular e internacional, principalmente en Hispanoamerica, de donde vinieron a Gijón brillantes representaciones, sobre todo de Cuba. Representando al Jefe del Estado Español, presidieron las solemnidades los Infantes don Carlos de Borbón y doña Luisa de Orleans, asistiendo a un brillante acto académico celebrado en el Instituto, donde se pronunciaron importantes discursos, resumidos por el Ministro don Amalio Gimeno, que ostentaba la representación del Gobierno.

Tuvo singular realce, en estas celebraciones, el Ateneo Obrero de Gijón. Por su tribuna pasaron figuras importantes de la literatura y de la política nacionales, como don Gumersindo de Azcárate, el obispo de Plasencia don Francisco Jarrín, antiguo catedrático del Instituto, don Edmundo Gonzalez Blanco, y el rector de la Universidad de Oviedo, don Fermín Canella, que cerró el cursillo, a través de cuyas lecciones resaltaron las múltiples facetas de la personalidad de Jovellanos.

El ayuntamiento Gijonés, la Diputación provincial. los alcaldes de numerosas poblaciones Asturianas, la delegación en Gijón del Centro Asturiano de la Habanapresidida por el exalcalde don Donato Arguelles, que llevó la dirección de las fiestas; el casino de Gijón, la Sociedad La Chistera, el Circulo Mercantil, Cámara de Comercio, sociedades católicas, agrupaciones obreras, alumnos de los centros docentes y de las escuelas, etc, tuvieron participación eficaz y directa en estas manifestaciones de cultura, que hubieron de prolongarse en Puerto de Vega, a donde fueron, en el vapor Donostya, numerosos Gijoneses a inaugurar un monumento consagrado a la memória del sabio Gijonés.

Estos actos del Centenario Jovellanista, celebrados a lo largo del verano de 1911, y que dejamos someramente resumidos, han señalado una época en la historia cultural de la Villa de Jovellanos.


JOAQUIN ALONSO BONET. BIOGRAFÍA DE LA VILLA Y PUERTO DE GIJÓN






2011. Bicentenario Jovellanista.


El Palacio Revillagigedo (Gijón) y la Casa Natal de Jovellanos acogerán entre abril y septiembre de 2011 la exposición Jovellanos (1744-1811) que conmemora los 200 años de la muerte del ilustrado.

Será organizada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, el Ayuntamiento de Gijón, Cajastur y el Instituto Feijoo de Estudios del Siglo XVIII

La muestra tendrá por objeto acercar a los ciudadanos la vida y obra del prócer con referencias a aspectos familiares, su peripecia política, sus obras económicas, sus proyectos pedagógicos y el urbanismo gijonés.

Exposición con catálogo vinculada al bicentenario de Jovellanos que servirá para dar a conocer sus compromisos vitales y el proyecto ilustrado que acometió, que supuso la puesta en práctica a escala del programa de progreso y felicidad pública de la Ilustración europea.

La muestra, cuya coordinación científica corre a cargo del Instituto Feijoo de Estudios del Siglo XVIII, se dividirá en dos grandes áreas temáticas, con diversas secciones:

  • Jovellanos: entorno familiar e intelectual, el gabinete de un ilustrado, magistratura y vida política, visiones y representaciones de su figura, el Gijón del siglo XVIII.
  • La Asturias del siglo XVIII, tanto la que era como aquella en que quería transformarse: territorio, economía y sectores productivos, ciencia, universidad, sociedad y cultura.

La muestra exhibirá más de cuatrocientas piezas, procedentes de unas cien instituciones, entre las que se cuentan archivos y bibliotecas nacionales, ayuntamientos, bancos, fundaciones, academias, museos y colecciones particulares.
Paralela a la exposición y vinculada a la misma se organizará el Congreso Internacional Jovellanos (1811-2011) en el Centro de Cultura Antiguo Instituto Jovellanos del 4 al 6 de mayo 2011 en Gijón.


Exposición Jovellanos (1744-1811)
El Ayuntamiento de Gijón reedita la publicación Un paseo con Jovellanos en el Gijón del siglo XVIII, de María Teresa Caso y señaliza los principales referentes de los paseos jovellanistas (Itinerario urbano de los paseos de Jovellanos).
portada unpaseo 300x201 «Un paseo con Jovellanos en el Gijón del siglo XVIII». Publicación e itinerario jovellanista.

Portada de Un paseo con Jovellanos

Reedición del folleto publicado en 2002 titulado Un paseo con Jovellanos en el Gijón del siglo XVIII, de Teresa Caso con la ampliación de los textos y nuevas ilustraciones que incluyen la propuesta de tres itinerarios, Cimavilla, el Ensanche y Contrueces.

Señalización con textos informativos que irán reproducidos en placas que se situarán en diversos puntos de la ciudad para pautar y documentar los itinerarios jovellanistas.

TODOS LOS EVENTOS DEL BICENTENARIO LOS PODEIS CONSULTAR EN LA WEB http://www.jovellanos2011.es/web/