lunes, 28 de febrero de 2011

Marceliano de la Cuesta.





Marceliano de la  Cuesta
(Muñás de Arriba (San Pedro de Carcedo, Valdés) 1840 / Gijón1903)
Se inició en la fotografía con Carlos Mieg, de origen suizo, en 1866. En 1867 abrió su primer estudio en Gijón en la calle Los Moros, y en ese mismo año trabajaría en la galería de Louis Rapp, fotógrafo y vidriero francés afincado en Avilés. Poco después abrió también estudio en Oviedo. En esa época era ya un significado militante del republicanismo federal y estaba adscrito a la masonería. Paralelamente a su labor política y fotográfica inició actividades industriales, siendo en 1868 uno de los socios fundadores de una tejera situada en Cayés (Llanera). En 1872 abrió estudio fotográfico en Avilés, donde estaría en activo hasta 1877. Con posterioridad instaló una destilería en Veriña (Gijón) y una serrería. También mostró interés por la piscicultura.

Texto y fotografías extraido de: DirecciónGeneraldeCultura

 Faustino, uno de los biznietos de Marceliano de la  Cuesta, regenta un negocio de apartamentos rurales en Muñás de Arriba, lugar de nacimiento del fotógrafo. Sitio ideal para organizar una escapada y disfrutar de un hermoso paraje de nuestra hermosa Asturias. 

Trabajamos cada día para que tenga experiencias y sensaciones que regresen con Vd. algo que no se olvide, que permanezca en el recuerdo. Ponemos nuestro empeño en ofrecerle la calidad que Vd merece por ser nuestro cliente y amigo, para ello certificamos con varios distintivos de marca este objetivo, igualmente en lo que se refiere al medio ambiente ya que es parte de un interés común.
Los apartamentos son antiguas casas de piedra, propiedad de la familia, restauradas respetando en lo posible la casa tradicional pero acondicionada con las exigencias de la vida actual en un equilibrio escogido donde se ha pensado en cada detalle para crear ese ambiente que invita a la tranquilidad, manteniendo el confort sin olvidar el encanto de la casa rural. Nuestros clientes nos aseguran que son acogedores, “con encanto”
L’Observatoriu toma su nombre del observatorio astronómico instalado en el recinto de los apartamentos. Actualmente es el código J38 del Minor Planet Center


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La Madre del Emigrante.





La idea de erigir en Gijón un monumento para honrar a las madres de los emigrantes surgió en 1958, a raíz de la celebración del I Congreso Mundial de Sociedades Asturianas. Sin embargo, hasta 1963, año de la celebración del II Congreso Mundial de Sociedades Asturianas, no se llegó a concretar la idea, optando por un emplazamiento frente al mar, en la zona de Rosario Acuña, y resolviendo celebrar un concurso de anteproyectos. En 1967, a instancias del director del Instituto Nacional de Emigración, Miguel García Sáez, se decide encargar la obra al escultor Ramón Murieras Mazorra, proponiendo como emplazamiento la zona denominada de “La Farola”, en la vertiente occidental del Cerro de Santa Catalina.
Dos años después, el alcalde encarga a los arquitectos Enrique Álvarez Sala y Fernando Cavestany, un estudio de obras complementarias para la remodelación del entorno donde se iba a asentar el monumento, proyectándose una gran plaza delante de la escultura como zona de entrada, con un muro al fondo, con un altorrelieve, para ocultar el monumento, creando un efecto sorpresa; y otra posterior alrededor de la misma, a la que se accedía por medio de unas escaleras en descenso situadas a ambos extremos del muro. La escultura se orientaba mirando al mar y se asentaba sobre una plataforma circular de rocalla, de modo que pareciese surgir del Cantábrico . Ante la imposibilidad de ubicarla en el Cerro, por seguir siendo un espacio militarizado, se optó por la zona del Rinconín, siendo inaugurada oficialmente el 18 de septiembre de 1970, coincidiendo con el V Congreso Mundial de Sociedades Asturianas. La obra, alejada de los cánones habituales de la escultura conmemorativa al uso, fue incomprendida, criticada y denostada durante largo tiempo, al entender que, en modo alguno, simbolizaba la imagen que los emigrantes a ultramar guardaban de sus madres. En 1977, la Madre del Emigrante, tras sufrir un atentado que mutiló su parte inferior y los embates de una gran galerna que la inclinaron peligrosamente, fue retirada para su restauración (realizada por Francisco Macías), permaneciendo en los almacenes municipales, hasta los primeros años ochenta, pese a haberse barajado la posibilidad de emplazarla en los remodelados Jardines del Náutico en 1978.
En esa misma fecha se instaló en el Campo Valdés la estatua del emperador Octavio Augusto, que fué muy bien acogida en la ciudad por su estética clásica, en contraposición a la modernidad que suponía la Madre del Emigrante. se decia maliciosamente que se había instalado en el Rinconín por no haberse encontrado otro punto más alejado del corazón de la ciudad.

Texto extraido de: La obra pública municipal en Gijón entre 1938 y 1978. Francisco Javier Granda Alvarez.

Vaya desde aquí mi pequeño homenaje a una obra y a su autor, imcomprendidos ambos durante muchos años en Gijón.

viernes, 25 de febrero de 2011

Gijón. Los Refugios Antiaéreos.









A prueba de bombas
El geógrafo Antonio Huerta localiza y cataloga 154 sótanos, portales y refugios antiaéreos, de los que sólo se conservan Cimavilla y Tabacalera, que ampararon a los gijoneses en 1936 y 1937


R. VALLE

Una pequeña puerta en el arranque de la calle de Claudio Alvargonzález da paso a un almacén donde, desde hace años, guarda su lancha un vecino de Cimavilla. Antes lo hacía el equipo de salvamento de Cruz Roja. Pero antes, mucho antes, esa puerta era uno de los caminos a la salvación que tenían los gijoneses que huían de los bombardeos que sufrió la ciudad entre 1936 y 1937. Un refugio de 500 metros cuadrados con capacidad para unas 1.200 personas y al que se podía acceder también desde los actuales entornos de la Colegiata de San Juan y la plaza de Arturo Arias.

Este refugio de Cimavilla es mucho más que uno de los 154 sótanos, portales y refugios que ha localizado el geógrafo Antonio Huerta Nuño dentro de su trabajo de «Catalogación y puesta en valor de los refugios antiaéreos de Gijón», que ayer presentó oficialmente en el salón de recepciones del Ayuntamiento de Gijón de la mano de Jesús Montes Estrada, como responsable político del área de Memoria Social del gobierno local. El refugio de Cimavilla es, sobre todo, el eje central de todo un trabajo que tiene en este catálogo su punto de arranque.

Una vez conocidos los espacios, a partir de los 193 registrados en fuentes documentales de los archivos históricos y la hemeroteca, y su estado de conservación la intención más inmediata es señalizar una serie de itinerarios de la defensa republicana para, ya con más tiempo, intentar recuperar el espacio de Cimavilla para convertirlo en un refugio visitable y aprovechar la conversión de la Fábrica de Tabacos en el Museo de Gijón para ejecutar un proyecto museístico sobre el patrimonio de la Guerra Civil en Gijón. El estudio de las posibilidades de recuperación del refugio de Cimavilla ya tienen adjudicado un presupuesto de 30.000 euros pero, antes de tomar cualquier decisión, es necesario saltar el tabique interior que ahora impide entrar al corazón del refugio y ver sus condiciones reales de conservación y manipulación a futuro.

Los sótanos de la Tabacalera también ejercieron de refugio contra las bombas. Al igual que el salón de actos de la actual Biblioteca Jovellanos (que antes fuera Banco de España) o una parte de un paseo de Begoña que prefirió cambiar el refugio por un amplio aparcamiento bajo tierra. Precisamente estos espacios, junto al túnel de El Musel y del emisario del Piles, estuvieron en la lista de refugios recuperables cuando en 1943 la Junta de Defensa Pasiva impuso este tipo de construcción en poblaciones de más de 20.000 habitantes. Ahora mismo sólo se mantienen los de Claudio Alvargonzález y la Fábrica de Tabacos. Todos los demás, muchos de ellos vinculados a grandes fábricas del siglo pasado, han desaparecido en el proceso de transformación de la ciudad.

La historia que recupera Huerta Nuño como complemento de su catálogo se remonta a 1936 y a la necesidad que vio el propio Ayuntamiento de proteger a sus ciudadanos, sobre todo tras el primer bombardeo aéreo de la ciudad el 14 de agosto de 1936. A partir del 31 de mayo de 1937 se encargará de impulsar esos refugios la Junta de Defensa Civil. A estos habitáculos perfectamente habilitados se van uniendo según las necesidades sótanos y portales protegidos simplemente con sacos terreros.

Todos ellos han sido visitados y catalogados por Huerta en un trabajo de campo que incluye, además, testimonios orales de vecinos de la época. «Todos han sido de gran ayuda; lo menos fueron quienes me dijeron que estas cosas era mejor dejarlas», explicaba ayer el geógrafo asturiano al tiempo que reivindicaba la cara de sorpresa de muchos gijoneses que le abrieron la puertas de sus inmuebles sin saber que, hace 75 años, esos portales o esos garajes de la comunidad eran un espacio de huida de las bombas para sus padres o abuelos.

Estos refugios también tendrán su protagonismo en la exposición «Gijón bajo las bombas» que se abrirá al público el próximo 9 de marzo en las dependencias de la actual Biblioteca Jovellanos. Una elección que tiene que ver con el pasado de ese inmueble como refugio antiaéreo. La muestra se complementa con un catálogo que recoge varias imágenes de la época que, hasta ahora, eran desconocidas para la mayoría de los gijoneses. El estudio de ese momento de la historia de la ciudad se completará con la publicación de una obra que está ultimando el historiador Héctor Blanco.

El geógrafo Antonio Huerta Nuño ha dedicado horas y horas a lograr el más actualizado, copioso y riguroso catálogo de refugios antiaéreos de Gijón.

Extraido de La nueva España: http://www.lne.es/gijon/2011/02/25/prueba-bombas/1038272.html

La misma noticia en El Comercio: http://www.elcomerciodigital.com/v/20110225/gijon/gijon-cataloga-escondites-antiaereos-20110225.html

Más información y base de datos de los refugios en Memoria Histórica de Xixón

jueves, 24 de febrero de 2011

José María Mendoza Ussía.








José María Mendoza Ussía
(Madrid 1886-1943)

Hijo y nieto de arquitectos, continuó esta tradición profesional, titulándose en la Escuela de Arquitectura en 1906. Casado con una gijonesa se vinculó a la ciudad asturiana, en la que pasaba los veranos. Formó parte de una generación para la que el paisaje y los tipos de Asturias se convirtieron en el argumento básico. Gracias a su participación en las exposiciones del Ateneo Obrero de Gijón y a la reproducción de algunas de sus obras en los portfolios Gijón Veraniego fue reconocido por el público y la crítica. Sus obras abordan temáticas asturianas, paisajes o asuntos relacionados con el mar, vistas urbanas y el género taurino. En general Gijón concentraba un universo temático que reflejaba la esencia de una Asturias que el propio fotógrafo definía como Parnaso de la fotografía . Sus escenas portuarias, las callejuelas de Cimadevilla, los contraluces marítimos, los alrededores rurales o los tipos populares resumían a la perfección esa sabia combinación de naturalidad y artificio que caracterizaría su obra.

Texto extraido: http://tematico.asturias.es/cultura/ciudadartes/art_cons/html/busq1.htm

Las fotografías pertenecen al portfolio Gijón Veraniego del año 1925.

La Fundación Alvargonzalez editó un libro titulado Asturias, 1920 -1930, en las fotografías de Mendoza Ussía.

Más información en el blog Cimadevilla en el relato de Pachín de Melás. http://ruteslliteraries.blogspot.com/2010/03/campo-valdes-o-plazuela-de-los-valdes_08.html

miércoles, 23 de febrero de 2011

Fábricas y viviendas obreras en el primer Xixón industrial







«En este libro donde hablamos de trabajar en fábricas y vivir en tugurios nos acercamos a una ciudad como Xixón, que desde mediados del siglo antepasado decidió apostar por la industria, por el comercio y por las comunicaciones como un futuro seguro». Luis Miguel Piñera -historiador, escritor y colaborador habitual de LA NUEVA ESPAÑA- define con esta sencillez el argumento y objetivo de su última publicación, «Fábricas y viviendas obreras en el primer Xixón industrial», que se presenta formalmente este viernes por la tarde en el Museo del Ferrocarril. Esta obra es la cuarta entrega que llega a las librerías de su participación en el «Programa de recuperación de la memoria social de Xixón, siglos XIX y XX» tras «Posguerra incivil. Vencidos y vencedores en Gijón entre 1937 y 1940», «Jóvenes de izquierda en Gijón. Guerra civil y años 1960-1980» y «Raros, disidentes y heterodoxos. Personajes de Xixón entre 1850 y 1950». Piñera es también el responsable de «L'Alcordanza de la Memoria», un boletín que cada dos meses trae al presente historias e imágenes del Gijón de otros siglos.

El eje central de la misión de Piñera en todas estas publicaciones es convertir en protagonistas de la historia a quienes nunca lo han sido. «Hablamos de memoria social, de historia social, de la historia de los más desfavorecidos, de los que nunca pasan a los libros de historia», sentencia el autor, que comparte las páginas de su última obra con una introducción firmada por Jesús Montes Estrada, como concejal de Memoria Social del gobierno local, y el prólogo de Ramón Alvargonzález Rodríguez, catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Oviedo.

Es Alvargonzález el primero en recordar en este libro cómo «la función industrial de Gijón se había consolidado en la segunda mitad del siglo XIX tras haberse convertido el puerto, tras el trazado de la carretera carbonera y el ferrocarril de Langreo, en el punto de embarque del carbón de la cuenca minera hullera central». Un Musel que también hoy busca ser el motor económico de la ciudad tras su ampliación, aunque sin pensar en los embarques de carbón porque el Gijón del siglo XXI se ha despedido de las industrias tradicionales -desde la propia Mina La Camocha a los astilleros del oeste de la bahía- para intentar remontar la crisis desde el I+D+i de las firmas que se concentran en el Parque Científico y Tecnológico y sus enclaves dentro de la «milla del conocimiento».

Es sintomático que la primera fábrica de Gijón, la de Tabacos, fundada en 1823 en Cimavilla y ubicada desde 1837 en el edificio del antiguo convento desamortizado del barrio alto, aspire ahora a ser el Museo de Gijón. Tras la Fábrica de Tabacos, enumera Piñera en su libro la fábrica de vidrios La Industria (1844) en Begoña, la Fundición de Cifuentes, Stoldz y Compañía en El Natahoyo (1855), la fábrica de sidra de Zarracina en El Tejedor (1857), la fundición de Hulton y Compañía en El Llano (1859) y la maderera de Demetrio Castrillón (1875) en la zona de la actual playa de Poniente. Pero estas empresas conforman sólo el principio del trabajo de recopilación de decenas de firmas que realiza Luis Miguel Piñera, quien centra parte de su mirada en la zona oeste porque, como bien dice, «los términos Natahoyo, La Calzada e industria están indisolublemente unidos dentro de la historia de Xixón».

El repaso a las industrias de cada barrio sirve además como nexo de unión con la segunda parte del libro de Luis Miguel Piñera, donde se analizan los distintos espacios de vida de los obreros gijoneses. Tanto la ciudadela de Celestino Solar, convertida desde hace años en un museo al aire libre para que las nuevas generaciones sepan cómo vivían sus padres y abuelos obreros, como el callejón de La Calzada, el barrio de El Frontón, las casas del Prau de don Gaspar, el patio de Carvajal, les casines de la Teyerona o la colonia la Santina, por poner sólo unos ejemplos. Como explica Piñera, se trata de barriadas donde «el agua era un lujo y siempre situadas cerca de las fábricas, porque para el patrono era fundamental que el trayecto entre casa y fábrica fuese lo más corto posible».


Luis Miguel Piñera Entrialgo nació en Gijón en 1951 y a esa ciudad ha vinculado su trayectoria vital y su labor profesional con estudios minuciosos de los distintos aspectos de la vida cotidiana de Gijón.

Sus publicaciones:
Ciudadelas, patios, callejones y otras formas similares de vida obrera en Gijón (1860-1960)

El Ateneo de La Calzada.

Las calles de Gijón:historia de sus nombres.

Posguerra incivil:vencidos y vencedores en Gijón entre 1937 y 1940.

Cimadevilla recuperada:atlas playu. Luis Miguel Piñera, Luis Rivera de la Cuesta.

Las juventudes socialistas unificadas en Gijón: (octubre de 1936-octubre de 1937) Héctor Blanco González, Luis Miguel Piñera.


Los barrios del sur: historia de Roces, Contrueces, Montevil, Santa Bárbara, Pumarín, Polígono de Pumarín, Nuevo Gijón, Perchera y la Braña. Luis Miguel Piñera, Francisco Javier Granda Álvarez.

El arenal de San Lorenzo: historia del ensanche de La Arena.

Gijón, misses, muertos, raros y otras historias.


Pop playu: los conjuntos músico-vocales en Gijón en la década de 1960.

Nuevos nombres en el viario gijonés (1999-2002).


Crónicas del polígono: historia del Polígono de Pumarín en Gijón.

Algunos célebres y heterodoxos gijoneses: en recuerdo de Dioni Viña, célebre y heterodoxo gijonés. Luis Miguel Piñera, Alfonso Peláez.

Álbum de honores de Gijón: (1866-2004).

Historias de El Llano. Luis Miguel Piñera, Francisco Javier Granda Álvarez.

Jóvenes de izquierda en Xixón: guerra civil y años 1960-1980.

La llamada del deporte: en los barrios del oeste Pablo González Pérez, Luis Miguel Piñera Entrialgo.

Raros, disidentes y heterodoxos. Personajes de Xixón entre 1850 y 1950

Memoria social

Piñera colabora desde hace años en el programa de recuperación de la memoria social de Xixón. Un trabajo en el que se inscriben sus libros «Posguerra incivil. Vencidos y vencedores en Gijón entre 1937 y 1940», «Jóvenes de izquierda en Gijón. Guerra Civil y años 1960-1980», «Raros, disidentes y heterodoxos. Personajes de Xixón entre 1850 y 1950» y este nuevo «Fábricas y viviendas obreras en el primer Xixón Industrial».

Otras colaboraciones

Además de autor de libros, Piñera es colaborador habitual de LA NUEVA ESPAÑA, ha comisariado varias exposiciones sobre la historia de los barrios de Gijón y es un gran conocedor del asociacionismo gijonés.

http://www.lne.es/gijon/2011/02/23/trabajar-fabricas/1037189.html





martes, 22 de febrero de 2011

Joaquín García Cuesta.




















Joaquín García Cuesta, considerado un maestro de la fotografía gijonesa del siglo XX, nació en Cangas de Onís en 1885 y falleció en Gijón en 1958.

Según Francisco Crabiffosse Cuesta, autor de un libro sobre la historia de la fotografía en Gijón y estudioso de su obra, era ésta de «gran calidad estética y temáticamente variada, centrada sobre todo en el paisajismo y en la arquitectura monumental».

Su interés por la técnica fotográfica se inició cuando trabajaba como auxiliar en una farmacia, al parecer en la gijonesa de Joaquín Escalera Blanco, donde también se ponían a la venta productos fotográficos.

Amigo y colaborador del cronista oficial de la villa de Gijón y de Asturias Julio Somoza, estudioso de la historia y la cultura asturianas, al que acompañó en sus viajes por la región, García Cuesta, de vocación excursionista, viajó por toda ella, haciendo lo que por entonces se llamaba «fotografía turística». En 1927 la Diputación Provincial de Oviedo le compró algunas colecciones de fotografías que se reprodujeron en guías y folletos turísticos a partir de dicha adquisición. A él pertenecían también la mayoría de las instantáneas incluidas en los álbumes Las bellezas de Asturias, publicados en la década de los treinta, cuyos originales fueron reproducidos en numerosas tarjetas postales. Sus trabajos figuran también en otras publicaciones, entre ellas el libro de Juan Antonio Cabezas titulado Asturias, biografía de una región.

García Cuesta retrató especialmente el monte y el medio rural, sobre todo del centro y oriente asturiano, además de Gijón, donde fue un colaborador importante del Ateneo Obrero.

Su laboratorio y archivo fue asaltado y destruido en el transcurso de la Guerra Civil. Terminada ésta, siguió trabajando en Gijón, ciudad sobre la que hizo un reportaje bien extenso en 1946.

Tuvo una importancia decisiva en la creación de los Salones de Navidad de Fotografía por parte de la Asociación Montañera Montecerredo.

En 2009 el Muséu del Pueblu d’Asturies, con sede en Gijón, adquirió una colección de 223 negativos de este fotógrafo.

Gijón 1965. Las Bellezas de Asturias. (2)








¿Qué aspectos generales recogen?

Se han editado por series. En primer lugar figura Covadonga, despues ciudades y pueblos asturianos, concretamente y por zonas. Luego hay series dedicadas a las fiestas, las costumbres, la industria, los puertos de montaña, los Picos de Europa....

Ha sido un trabajo difícil, pero creemos que mereció la pena. Por cierto los comerciantes jugarán un importante papel con esta feliz iniciativa, pues seran los encargados de distribuir tan atractivos cromos. He aquí el sistema

Los cromos serán repartidos entre el público por comerciantes de distintas ramas, y se entregarán gratuitamente. Uno por cada 30 ptas de compra, realmente, un agradable premio.
¿Todos los comerciantes?

No. Se pretende llevar a cabo una importante promoción de ventas que quedaria invalidada si todos participasen. En cada pueblo solamente podrán ofrecer Bellezas de Asturias un número determinado de industriales por cada especialidad.

Ahora una cuestión importante. ¿Cuándo comenzarán a entregarse estos bellos cromos?

A últimos de éste mes o primeros de octubre. Uno de nuestros proyectos es celebrar una exposición con los cromos, al objeto que el público pueda comprobar la calidad y belleza de los mismos. (El Comercio 4-9-1965)

lunes, 21 de febrero de 2011

Gijón 1965. Las bellezas de Asturias






En el recuerdo de muchas personas quizá esté presente aún aquel famosísimo album de Bellezas de Asturias que, allá por los años 30, consiguió uno de los éxitos más ruidosos de popularidad y acogida de público.
Por eso ahora, al publicarse informaciones sobre la próxima aparición del nuevo album, hemos sentido una gran curiosidad por conocer detalles. Y naturalmente, hemos llegado a la fuente de la noticia.
Los editores son dos jóvenes asturianos conocidos y dotados para este esfuerzo: Luis Martinez Estrada y Juan Gil Lafuente, hijo éste, precisamente, de aquel Juan Gil Canellas creador de la inicial y simpática iniciativa.
Ellos explicarán los pormenores que nos interesa conocer:
El album de las Bellezas de Asturias 1965 estará bellamente estudiado. En él coleccionará el público 455 cromos a todo color sobre nuestra provincia que llevarán esa gran garantia de impresión llamada Heraclio Fournier. Me enseñan las pruebas, y más que cromos deberian llamarse fotografías en color. Asturias se despliega. Dan envidia y unas ganas terribles de poseerlos. (El Comercio 4-9-1965) Continuará.....

sábado, 19 de febrero de 2011

Gijón 1928. Fotografías de Loty







En el año 2007 hubo una exposición organizada por el Instituto del Patrimonio Histórico Español y la Fundación MAPFRE, con la colaboración del Muséu del Pueblu d’Asturies, Asturias 1928. Fotografías de Loty presentó una selección de ochenta imágenes del Principado.
La exposición recogió fotografías tomadas por Passaporte en Gijón, Pravia, Pola de Lena, Pajares, Arriondas, Oviedo, Santullano, Covadonga, Avilés, Ablaña, Cangas de Onís y los Picos de Europa.
De Gijón se expusieron 20 imágenes, entre ellas del edificio del Banco Minero e Industrial de Asturias, del puerto viejo, del pabellón Santa Catalina del Real Club Astur de Regatas, del Campo Valdés, del arenal de San Lorenzo con sus balnearios, del Mercado del Sur, de la calle Corrida, de los jardines de Begoña, de los teatros Dindurra y Robledo, de la fuente de la Pipa y de las calles de Jovellanos y de Menéndez Valdés.
Ese mismo año la fundación Mapfre editó un libro de la exposición con el mismo titulo.

El Archivo Fotográfico Loty es creado en Madrid por iniciativa del comerciante de papeles heliográficos y editor de fotografías, el francés Justin Marie Charles Alberty Jeanneret.
Contrató al fotógrafo portugués Antonio Pedro Carreta Passaporte para la realización de las fotografías.
La finalidad era la comercialización en tarjetas postales.
Fotografiaban vistas urbanas, monumentos y paisajes con diferentes efectos atmosféricos o iluminación.
El período de actividad abarca desde 1927 hasta 1936, época de grandes cambios en las ciudades y en los usos y costumbres sociales. Debido a ello, y a la gran calidad de las tomas fotográficas, el Archivo Fotográfico Loty resulta de especial interés para la historia del patrimonio cultural y para la propia historia de la fotografía.
Consta de 7.255 placas de vidrio, de las 12.000 que constituían el archivo inicialmente, y sus correspondientes copias de época conservadas en 23 álbumes fotográficos.
Las más de 7.000 placas de vidrio tienen un único formato de 10x15 cm.
Las copias positivas de época, realizadas por contacto, fueron organizadas en álbumes-muestrario, de los que 23 se conservan en el Instituto del Patrimonio Cultural de España.

El archivo Loty en el IPCE contiene imágenes de las siguientes Comunidades Autónomas y países:

  • Aragón (Zaragoza, Monasterio de Piedra, Calatayud...).
  • Asturias (Oviedo, Gijón, Avilés, Covadonga...).
  • Islas Canarias (Gran Canaria, Tenerife, La Palma, Gomera y Hierro).
  • Castilla y León (Ávila, Burgos, Salamanca, Segovia, Valladolid y Zamora).
  • Castilla–La Mancha (Albacete, Ciudad Real y Guadalajara).
  • Extremadura (Badajoz, Mérida, Zafra y Olivenza).
  • Madrid.
  • Murcia (Murcia, Cartagena y Monteagudo).
  • País Vasco (San Sebastián, Biarritz y Beasain).
  • Valencia (Alicante, Elche, Denia, Játiva, Gandía...).
  • Portugal (Lisboa y Évora).
  • Argentina (Buenos Aires).
  • Italia (Venecia).

Los propietarios del Archivo Loty segregaron el archivo en comunidades autónomas, provincias e incluso localidades para facilitar su comercialización, y fueron vendiendo a diferentes coleccionistas e instituciones parte de sus fondos. La adquisición por parte del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte del conjunto mencionado impidió que continuara la disgregación de este magnífico archivo fotográfico.


miércoles, 16 de febrero de 2011

Derribo de las Pérgolas del Muro.








Aprobada por el Consistorio en 1939 la nueva de alineación (y las Ordenanzas especiales de construcción) de la Avenida de Rufo Rendueles, en 1945 el arquitecto municipal Avelino Díaz y Fernández Omaña presentó el proyecto definitivo , en el que se establecía una latitud de 40 m en vez de los 30 m que tenía en aquellos momentos, tomando como perfil transversal una acera de 17 m sobre la playa; una calzada de 18 m y otra acera de 5 m, en la linde con las propiedades de la derecha, en dirección al río Piles. El proyecto de Avelino Díaz, dividía la ejecución de la obra en tres fases: la primera, la construcción de un muro de contención de tierras en la alineación de la derecha, la fábrica de la semicalzada de esa margen, la colocación del bordillo de la acera, la construcción de ésta y las obras de saneamiento de esta parte de la vía. La segunda comprendía la semicalzada restante y la colocación de bordillo en la acera de la izquierda, así como las obras del subsuelo correspondientes. La tercera fase consistía en el levantado de la acera existente sobre la playa y la construcción de la nueva con un ancho de 17 m, proyectándose, inicialmente, hacerla a base de hormigón rayado (como estaba la parte de Capua al Ayuntamiento).
Ejecutadas las dos primeras fases (para las que se pidió auxilio económico al Ministerio de la Gobernación), en 1952, el Ayuntamiento convoca un concurso de ideas al objeto de adecuar el diseño y la ornamentación de la avenida a las características y al espléndido marco geográfico en que se desarrolla. El proyecto ejecutado, firmado por Avelino Díaz en colaboración de Juan Manuel del Busto, Miguel Díaz Negrete, José Antonio Muñiz y Juan Corominas, fija un ancho máximo de 9 m de paseo libre para la parte del mar y establece varios lugares de estancia protegidos de las inclemencias climáticas con celosías de hormigón armado, las pérgolas, incluyendo los servicios de bar (totalmente protegido y cubierto) y evacuatorios . El diseño, atendiendo a la estética del paseo, concede mucha importancia a los pavimentos, construyéndolos de losas prefabricadas con almendrilla de mar y mortero coloreado con sienas y fajas y dados de granito. En lo relativo a la circulación rodada, se establecen estratégicamente pasos de peatones de seis metros de ancho (dejando otros 6 metros a cada lado para desembarco y descarga de los
automóviles), y se proyectan aparcamientos en batería para coches y bicicletas, habilitando para éstas un carril en la parte central de la calzada, protegido con cajoneras para plantas, finalmente no realizado. La ornamentación del paseo se completa con el amueblamiento propio de este tipo de espacios: farolas sobre columnas de fundición, bancos de mampostería grosera con asientos y respaldos de madera y el acompañamiento vegetal, con macizos de jardinería, setos de espino albar y pittosporum y un centenar de tamarindos.
Las obras, adjudicadas a la empresa local Gargallo, se presupuestaron en 3.668.000 pesetas, siendo recibidas por el Ayuntamiento en el verano de 1955.

En 1972, la Comisión Municipal Permanente encarga un informe al arquitecto municipal para valorar las posibilidades de conservación de las estructuras y evaluar el coste que representaría para las arcas municipales su demolición. Álvarez Sala es partidario de mantener las pérgolas pero eliminando su uso estacional, planteando la conveniencia de llevar a cabo un ambicioso programa de reforma de las instalaciones para su transformación en una suerte de “restaurante típico”, con grandes comedores acristalados y cubiertos y bar-cafetería. El elevado importe del proyecto, superior a los 2 millones de pesetas, motivó el rechazo de la Permanente, optándose por acometerlas en su estado original, procediendo en su caso a la ejecución de las reparaciones más urgentes, en los aseos y cubiertas.

Mi agradecimiento a Juan Carlos Amores por cederme tan amablemente las fotografías, y a Jose Angel Toraño por ponernos en contacto.

Fco. Javier Granda Álvarez

HISTORIA DE LA OBRA PÚBLICA MUNICIPAL EN GIJÓN (1938-1978)