miércoles, 3 de octubre de 2012

Amigos del Natahoyo.


Preparan comilona anual y, este año, homenaje en forma de fotografías. Los miembros de la asociación Amigos de El Natahoyo celebrarán la 19.ª edición de su festejo el próximo día 6 de octubre con la intención de rendir homenaje a «aquellos que ya no están», y para ello han organizado un recorrido en imágenes por uno de los hitos del barrio, ya casi desaparecido: el monte Coroña.
Joaquín Cipitria, uno de los coordinadores del encuentro, en el que se juntarán cerca de un centenar de amigos, explica cómo este año es especial. No en vano, «nos han dejado varios compañeros que siempre participaban en la comida». Es el caso de Julio Solar, «Títaro»; José Fernández y más recientemente Guillermo Menéndez, «el Chinín», uno de los impulsores del Club Natación Santa Olaya, que murió mientras nadaba en la playa de El Arbeyal el pasado mes de agosto. El Chinín era además uno de los animadores habituales de la comida, el primero que «se arrancaba a cantar o a recitar o a lo que se terciara», rememora Cipitria.



Por ese motivo, la tradicional animación de sobremesa, que en los últimos años había contado con la presencia de músicos o monologuistas, será sustituida por una exposición fotográfica a modo de homenaje a los ausentes, recordando uno de los puntos de encuentro míticos para los chavales del barrio a mediados del sigo pasado: el monte Coroña, del que apenas queda un pequeño promontorio tras los diques y talleres de los astilleros del Oeste.
Los Amigos de El Natahoyo han conseguido juntar un total de 42 imágenes antiguas de este monte, que en las cartas de navegación figura como hito de entrada en el puerto gijonés, y que durante muchos años constituyó el límite oriental del muro que contenía el mar en barrio, y que llegaba hasta la zona trasera de las viejas casas, hasta «el portón trasero del patronato San José».



Desde principios del siglo pasado se celebraban jiras y espichas en este entorno, que por entonces «era una zona de prados, con el monte Coroña como punto para ir a bañarse en el pedrero, con lanchas atracadas a su abrigo y con una riqueza inmensa para ir a pescar».
La industrialización desmontó medio monte, con los terrenos que fueron ganados al mar para levantar los astilleros y con la creciente urbanización que ha acabado por dejar casi irreconocible la zona. De hecho, tal y como confiesa Joaquín Cipitria, «fue muy difícil conseguir imágenes del monte, casi no hay ninguna y nos costó mucho trabajo dar con ellas».



En las instantáneas aparece esta área tal y como era cuando los gijoneses del Oeste aprendían a nadar a su abrigo, y cómo se fue transformando con el paso del tiempo. Reflejan las imágenes cómo el monte se limó con maquinaria pesada, y cómo en la actualidad ha quedado vetado al paso de los vecinos. Los Amigos de El Natahoyo quieren mantener viva la memoria de esta zona en la que ya en 1902 se anunciaba que se iba a «romper un tonel» para celebrar animada espicha, y donde en los años 30 del siglo XIX se celebraban verbenas «casi a diario», según los testimonios de la época. El monte dio incluso nombre a un club de natación a principios de los años 20, antecesor de los clubes náuticos de El Natahoyo y La Calzada, con competiciones al abrigo de la elevación.





Las fotografías rescatadas del olvido se mostrarán en el restaurante Savannah el mismo sábado día 6, antes de la comida. La pitanza se celebrará a las 14.30 horas, y los organizadores advierten a todos los interesados en acudir de la necesidad de retirar las invitaciones antes del viernes día 5, en el mismo restaurante, en El Rincón de Kus o en el bar el Crisol. Una cita especial para que el barrio no olvide su monte.


Una mirada nostálgica al monte Coroña. Publicado en La Nueva España el Martes 25 de septiembre de 2012 por Luján Palacios. Cartel propiedad de la Asociación Amigos del Natahoyo. Las fotografías utilizadas para esta entrada pertenecen al libro de Juan Martín Merino ¨Juanele¨ Gijón tres siglos de historia en fotografías 1850-2008. Tomo nº4 con excepción de la última que está sacada del Libro de Gijon.
 Mi agradecimiento a Cundo y Joaquín Ciprita por el cartel y por las molestias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario