lunes, 8 de octubre de 2012

Gijón. Revolución de 1934 (I)

Diario de la Revolución de 1934 en Gijón. Por Boni Ortiz

Jueves  4 de octubre
Llega la orden de Madrid, en la badana interior del sombrero de Teodomiro Menéndez, diputado por Asturias de la FSA, hombre moderado, genuino representante del sindicalismo reformista de “llenar la olla”. La orden decía: HUELGA GENERAL INSURECCIONAL.
19:30 h: El Comité de la Alianza Obrera Revolucionaria lo recibe en Oviedo y salen los enlaces para todas las localidades. La noche en Asturias se llena de enlaces en coches, andando, o en bicicletas que van y vienen.
20:30 h: Está reunido el Comité de Gijón a la espera de noticias que no llegan. A las 10: JMª Martínez, Horacio Argüelles y Avelino Glez. Entrialgo no se separan para cenar y seguir a la espera, aunque empezaban a pensar que el movimiento se había aplazado. De camino por las calles los compañeros de la CNT les paran y preguntan. Dadas las circunstancias, piensan y así lo hacen saber que seguramente, la cosa se pospondrá hasta mañana y que para evitar detenciones, mandan a la gente para sus casas a la espera. Se reúnen los tres con los comités Regional y el Local de CNT mas dos compañeros encargados de las armas, y siguen esperando. Se constituye el Comité Revolucionario de la CNT compuesto por una docena de dirigentes locales, regionales, de la Alianza, de “preparación” y de prensa.
11:45 de la noche: Se contacta con el delegado de Oviedo que comunica la orden de iniciar el movimiento revolucionario a las 12: los trabajadores deben de corta las líneas telefónicas, suministro eléctrico e ir tomando las calles. Con un cuarto de hora, no había mucho margen y además, no había armas. Se intenta conseguir una camioneta para llegar a Llanera y cargar el “material”. Otros compañeros recorren los barrios con la orden de que la gente se vaya congregando en el Parque Infantil. La noche gijonesa es un hervidero de enlaces que aprovechan las sombras para moverse, sorteando a la guardia municipal y la de asalto, que patrullan las calles de la ciudad.
Pasan las horas y la camioneta con las armas no acaba de llegar. Los obreros van cambiando de ubicación: del Parque Infantil a la fabrica de Laviada, de allí a Tremañes en La Lloreda, donde la bifurcación de la carretera. Allí se reúnen a las 4 de la mañana unos cincuenta hombres. Se espera hasta las 6:30 y al no llegar las armas, se decide salir en piquetes para que no entre nadie a trabajar, concretando una próxima cita para las 7 de la tarde en los prados de la Muria en Tremañes y marchar sobre Gijón definitivamente. Pero ¿dónde estaban las armas?, ¿por qué no llegaban?, ¿qué estaba pasando?
Llanera, 11 de la noche. En los alrededores de Posada de Llanera hay tres escondites con 200 fusiles, una ametralladora con su trípode y  cinco mil cartuchos. Dos escuadras de las JJ. SS. (todos mineros de Santofirme) montan guardia en la carretera que une Oviedo y Avilés. Ellos son los encargados de apoyar el transporte de esas armas destinadas a Gijón, además de asaltar el Cuartel de la G.C. de Posada. Empieza el acopio en la plaza de Abastos donde están los revolucionarios ya han traído hay 27 fusiles “mauser” y los cinco mil cartuchos. De manera inesperada aparece un coche que circula a mucha velocidad dirección Avilés. Los revolucionarios le dan el alto, sin que se pare y algunos disparan sus armas. Ignoraban que se trataba del enlace que iba a Avilés con la consigna revolucionaria. Los disparos alertan a la GC y cuando se acerca una pareja, comienzan los disparos que provocó la salida del sargento y algunos números. Un guardia y un revolucionario caen muertos y hay varios heridos más. Los guardias y el sargento reculan hacia al cuartel y nada más entrar llama por teléfono a Oviedo que inmediatamente manda refuerzos de puestos cercanos. Cuando llegan los refuerzos los jóvenes mineros de las JJ SS cesan el hostigamiento al cuartel y se lanzan al monte abandonando los fusiles, los cartuchos y lo que era peor, cerrándose al operación de suministro que dejaría a Gijón desarmada, determinando de forma fundamental los posteriores acontecimientos. 


Viernes 5 de octubre
La huelga general es total en Gijón. Los trabajadores preguntaban con ansiedad si ya era la definitiva, si se iba a por todo y se preguntaba con insistencia “¿donde estaban los fusiles?”.  Al mediodía, con Gijón absolutamente paralizado por la HG, se reúne en el Ayuntamiento las autoridades civiles y militares: El teniente coronel Moriones se hace cargo del poder y decreta el Estado de Guerra. Tras fijar el Bando en la Plaza del Ayto, organiza la defensa de Gijón: con los Zapadores monta un retén en la puerta de la Villa vigilado El Llano, la carretera carbonera y la de Oviedo; un pelotón vigilando la plaza del Carmen, el Humedal y comienzo de la Avd. Portugal.  Se trataba pues, de fortificar el centro de la cuidad y seguir manteniendo el pulso por la hegemonía sobre Gijón, bien por parte de la oligarquía local y su posición geográfica: el Centro que consideraban suyo, o bien por las clases proletarias que vivían en los barrios periféricos, y que durante las anteriores décadas del siglo veinte en las huelgas generales, manifestaciones y otras protestas, caían desde Cimavilla, El Llano, Pumarín y Fronton; Jove, La Calzada, Natahoyo y Humedal o La Arena y El Bibio, a tomar el centro. Exactamente esta fue la estructura militar que ambas partes establecieron como bien veremos en los días siguientes,...
2 de la tarde: La CNT (Entrialgo) recibe una noticia de UGT (Redondo) referida a que en el acuartelamiento de los de Asalto, hay un cabo y seis o siete números, que apoyarían la Revolución. Se valora el asunto en el Comité de la Alianza de Gijón, estableciendo que se tome contacto y se fijen las actuaciones... De pronto, la posibilidad de asaltar el Cuartel, con la ayuda de un grupo desde dentro, minando las órdenes de los jefes, captando adeptos y facilitando la entrada, se veía como un cambio de rumbo fundamental, ya que en el Cuartel había mas de 200 guardias armados y municionados.  El plan era: un grupo de compañeros provocaría un incendio en algún lado de la población para distraer la atención y mientras el grueso de los revolucionarios asaltaran el cuartel, momento en que ellos volarían la cabeza al teniente al mando y así apoderarse del cuartel, donde había suficientes armas y municiones.
Las bicicletas: Las idas y vueltas en bicicleta a contactar con Oviedo y La Felguera, solamente sirven, por un lado: para verificar que en cada zona tienen sus propias necesidades y que una vez resueltas prometen ir a reforzar Gijón, y por otro: para el mosquear con tantas bicicletas yendo y viniendo de un lado para otro, hasta el punto de que los de Asalto empezaran a “requisar” la rueda delantera de las bicis de todo el que se cruzaba con ellos, bajo promesa de ser devueltas transcurrido todo.
7 de la tarde: trescientos sindicalistas de la CNT están en Tremañes a la espera de las armas. Una hora mas tarde ya serán 500. JMª Martínez se desespera: solo puede armar a 70 hombres: un fusil y 45 cartuchos por barba. Se decide esperar al día siguiente y las armas se quedan en su escondite. Los revolucionarios se dispersan hasta mañana y se decide realizar sabotajes en las vías férreas y en las comunicaciones.
Durante esa nochepequeños grupos disparan contra el cuartel y la cárcel en el Coto.
4 de la mañana: Planerías y un grupo del PCE, asaltan por sorpresa el cuartelillo de carabineros del Musel, consiguiendo 8 fusiles que entregaron por “las buenas”.
 


2 comentarios:

  1. El camino de Gijón a Oviedo por el cuál huyen las familias...¿se refiere a la Avenida Constitución? No lo parece por la foto.

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  2. Hola Sergio, como se va a parecer si han pasado 78 años,no creo que sea la avenida la Constitución actual ahí ya había edificios, pero ponte que sea las afueras de Gijón por la antigua carretera a Oviedo.

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