lunes, 8 de octubre de 2012

Gijón. Revolución de 1934. (III)

Lunes 8 de octubre
¿Motín en el Libertad? No, sangre obrera: La vigilancia del Musel, desmontada desde el asalto al puesto de Carabinaros, es retomada por 60 marineros del Libertad que establecen turnos de centinela.
Dos marineros de los 60 que tenía el buque en tierra para la vigía, entablan contacto con los revolucionarios y traman un plan. A bordo del Libertad, el ambiente está enrarecido: algunos oficiales no eran partidarios de bombardear a la población civil. Se trataba de aprovecha el descontento reinante y para ello, decidieron que al relevo de la guardia, los dos marineros desde La Calzada avanzasen en manifestación hacia el Musel, captar a la guardia entrante y marchar hacia Gijón. Así se hizo y los dos marinos sublevados rodeados de una muchedumbre se encaminan hacia el Musel dando vivas a la revolución. Los carabineros situados en el cargadero nuevo abren fuego y caen varios manifestantes. La oficialidad del buque que más quería que un buen motivo para cerrar filas con la marinería. Varias lanchas de desembarco parten del Libertad y a pesar de intentar repelerlas con 6 o 7 fusiles, lograron detener a 36 hombres y 24 mujeres.
El sufrido 29 batallón de Infantería: JMª Martínez se entera que el tren del 29 está detenido en Veriña. Los 400 soldados están desesperados intentando organizar el desplazamiento hasta Oviedo por tierra. Se dedican a confiscar carros y animales para transportar el material. A doce km de allí, JM Martínez al frente de unos cuantos cenetistas, repartidos por los montes anteriores a llegar a Veranes. Unas cuantas descargas hacen pensar al comandante Cerrada que tiene en frente una tropa de revolucionarios que les han tendido una emboscada. Se repliegan, frenado el avance. JMª Martínez y los suyos vuelven para Gijón.


Aeroplanos: por segunda vez aeroplanos vuelan bajo en tares de observación. Moriones, envalentonado por el aplastamiento del motín del Libertad, se decide a dar un golpe de mano. Desde Manuel Llaneza y la Puerta la Villa, guardias civiles y de Asalto lanzan un ataque que es rechazado con vigor por los revolucionarios dirigidos por Vázquez del Cte Local de CNT. Se repliegan y dejan dos heridos en el camino.
Cimavilla por la tarde: El bloqueo al que están sometidos los revolucionarios y temiendo un nuevo ataque del Libertad, se lanza un nuevo asalto al Ayto., con bombas de mano y quemando los últimos cartuchos, logran llegar a los arcos de la Plaza, donde son rechazados por los de Asalto. Justo e la esquina de “El Centenario”, cae Ángel García Sobral “el Pescao”, militante cenetista, por el disparo del viajante catalán desde la terraza de Los Laureles.
Oscurece: Comienzan los bombardeos del Libertad contra Cimavilla. Esta vez potentes proyectiles derrumban todo lo que tocan. Varias casas sufren daños terribles, otras se desploman, la torre de la Iglesia de San Pedro, la fabrica de Tabacos... El polvo y la destrucción siembra el pánico en los vecinos del barrio de pescadores. Se había acordado que los revolucionarios (entre 30 o 40) abandonasen las armas y se mezclasen con la gente si hubiese que huir. Por las calles en riada, comienza a salir los pobladores de barrio enarbolando banderas blancas. Los guardias detienen a todos los hombres para conducirlos a la Iglesiona. Allí son encerrados 600 vecinos. Comienzan los interrogatorios y las torturas a los que parecen responsables. Cae uno de los bastiones y además 15 revolucionarios de primera línea. El asunto se pone mal. Las fuerzas gubernamentales, no entran al barrio hasta el amanecer.
El Llano: por la tarde unos 15 mineros de Langreo se presentan en las barricadas del Llano con abundante dinamita, dicen que antes de anochecer llegarán mas refuerzos.
El Hospitalillo del Llano: se monta para atender a los heridos atendido por el medico republicano Carlos Martínez ayudado de dos enfermeras de La Felguera.
“Los del 29”: Los enlaces avisan de que el batallón de Infantería 29 se ha puesto de nuevo en movimiento y que están a la altura de Pinzales. Para allá parte JM Martínez con una docena de gijoneses y los 15 de Langreo. Unos se sitúan en el puente de Roces y otros en el alto de Porceyo cayendo para Pinzales y emboscarlos entre dos fuegos. No habían llegado todavía y JMª y los suyos vuelven hacia Veranes donde la tropa todavía está acampada. Diseminados por los montes de alrededor comienza el tiroteo. Al comandante Cerrada le parece que lucha contra fantasmas. El fuego, se intensifica y los soldados gastan munición a discreción. Cae la noche y JMª y los suyos ocultos por la oscuridad, se retiran para Gijón. Han dejado tres soldados heridos, los suficientes para inmovilizar nuevamente el avance de la columna hacia Oviedo... ¿y los revolucionarios? Bien gracias.
El Llano: Ya de noche llegan 40 hombres desde La Felguera y un camión blindado. No sirven ya de mucho.
Por la noche, el comandante de la Plaza Moriones, amenaza con bombardear el barrio sino se rinden. Se decide ignorar la amenaza. Se establecen las guardias en las barricadas. En la Iglesiona, las torturas siguen para identificar a los revolucionarios. 
 






Martes 9 de octubre
Por la mañana. El Comité Revolucionario de Gijón situado todos estos días en la Fabrica de Orueta en el Llano de Arriba, sigue a la espera de unos refuerzos que no llegan de Oviedo. Como todas las mañanas desde que se estableció el Comunismo Libertario en el barrio, se lleva a cabo el abastecimiento mediante los vales emitidos por el Comité y se prepara la evacuación de mujeres y niños ante la amenaza del bombardeo. Por lo menos, la lluvia constante y la espesa niebla, impide los vuelos de información. JMª y los suyos están de vuelta del último palo dado en Veranes “al 29”.
Los militares: por la mañana entran en Cimavilla a inspeccionar el Barrio y recoger las armas allí abandonadas por los revolucionarios. En la plaza del Ayto se forma una columna de fascistas voluntarios que son armados con las armas de Cimavilla.
La Calzada: Ante la posibilidad de más desembarcos en el Musel, se refuerza la Calzada, montando una barricada en Cuatro Caminos. El Comité Revolucionario de Gijón (en el Llano de Arriba) manda refuerzos a La Calzada y ordena al grupo de Veriña que baje a reforzar.
El “Jaime I”. En el Musel atraca el Jaime I con 206 marinos y 4 ametralladoras pesadas.
Los detenidos en poder de los revolucionarios están en el Cuartel de la Guardia Civil del El Llano: Carabineros, gg.cc, fueron tratados con total respeto. Un guardia jurado de la Fabrica de Loza del Natahoyo: conocido fascista y responsable conocido de las torturas infligidas a algunos obreros del movimiento de diciembre del 33, es detenido junto a su familia; se solicita al Comité permiso para fusilarle. Están sólo Avelino G. Entrialgo, Pardo y Acracio. Estos niegan el permiso por no encontrase el Cte en pleno, necesario para tomar una decisión tan grave. El grupo que lo detuvo insiste y se discute: la argumentación en contra es la siguiente: “Si se coge a este hombre y en un lance se le dispara, no tendrían nada que objetar, pero apartarle de su familia, y matarle a sangre fría, es contrario a la moral revolucionaria”. Se impide el fusilamiento.
Nueve de la noche: Llegan dos camiones blindados de La Felguera con 40 hombres armados diciendo que son la vanguardia de la expedición. Ramón A. Palomo llega de la Felguera con 2.500 cartuchos y JMª llega de Oviedo con las manos en bolso y desalentado: siguen los combates en los cuarteles de Santa Clara y Pelayo.
5 de la mañana: el Cte espera por los refuerzos prometidos que no acaban de llegar.
 



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