viernes, 26 de octubre de 2012

Gijón. A vista de gaviota.



























Mi Gijón, nuestro Gijón, hermoso desde tierra, espectacular desde el aire.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Gijón. Los peces Rojos.

La entrada de hoy no es sólo sobre la película los Peces Rojos, quería recordar el concurso llevado a cabo por la productora conjuntamente con el diario local La Voluntad, para elegir a una chica para participar en dicha película. Este es pues mi recuerdo para esa persona que ganó el concurso. María de los Angeles Perez.




Cómo en todos los concursos se corrió el rumor de que podía estar amañado el periodico salia al paso en éste artículo.















 Hugo, un escritor fracasado en el Madrid de los años 50, mantiene relaciones con Ivonne, joven y bella chica de coro de una compañía de revistas, obsesionada con dejar de trabajar, casarse y vivir sin agobios económicos. Hugo tiene un hijo, Carlos, casi de la edad de Ivonne, quien, además de arrebatar a su padre una herencia millonaria, termina por enamorar a la hermosa corista.
Una noche de tormenta, Hugo e Ivonne llegan a un hotel de Gijón acompañados de Carlos. Salen a ver el mar embravecido y poco después Ivonne regresa pidiendo socorro porque el muchacho ha sido arrastrado por el mar. El cadáver no aparece, y un comisario se hace cargo del caso. La intriga no tardará en llegar.
FICHA TÉCNICA
Año de Producción: 1955
Intérpretes: Arturo de Córdoba, Emma Penella, Félix Dafauce, Pilar Soler, Félix Acaso, Manuel de Juan, Montserrat Blanch, Ángel Álvarez, Manuel Guitian, Mike Brendel
Director: José Antonio Nieves Conde
Productor: Estela Films y Yago Films
Guión: Carlos Blanco
Argumento: Carlos Blanco
Fotografía: Francisco Sempere
Música: Miguel Asins Arbó

lunes, 8 de octubre de 2012

Gijón. Revolución de 1934 (I)

Diario de la Revolución de 1934 en Gijón. Por Boni Ortiz

Jueves  4 de octubre
Llega la orden de Madrid, en la badana interior del sombrero de Teodomiro Menéndez, diputado por Asturias de la FSA, hombre moderado, genuino representante del sindicalismo reformista de “llenar la olla”. La orden decía: HUELGA GENERAL INSURECCIONAL.
19:30 h: El Comité de la Alianza Obrera Revolucionaria lo recibe en Oviedo y salen los enlaces para todas las localidades. La noche en Asturias se llena de enlaces en coches, andando, o en bicicletas que van y vienen.
20:30 h: Está reunido el Comité de Gijón a la espera de noticias que no llegan. A las 10: JMª Martínez, Horacio Argüelles y Avelino Glez. Entrialgo no se separan para cenar y seguir a la espera, aunque empezaban a pensar que el movimiento se había aplazado. De camino por las calles los compañeros de la CNT les paran y preguntan. Dadas las circunstancias, piensan y así lo hacen saber que seguramente, la cosa se pospondrá hasta mañana y que para evitar detenciones, mandan a la gente para sus casas a la espera. Se reúnen los tres con los comités Regional y el Local de CNT mas dos compañeros encargados de las armas, y siguen esperando. Se constituye el Comité Revolucionario de la CNT compuesto por una docena de dirigentes locales, regionales, de la Alianza, de “preparación” y de prensa.
11:45 de la noche: Se contacta con el delegado de Oviedo que comunica la orden de iniciar el movimiento revolucionario a las 12: los trabajadores deben de corta las líneas telefónicas, suministro eléctrico e ir tomando las calles. Con un cuarto de hora, no había mucho margen y además, no había armas. Se intenta conseguir una camioneta para llegar a Llanera y cargar el “material”. Otros compañeros recorren los barrios con la orden de que la gente se vaya congregando en el Parque Infantil. La noche gijonesa es un hervidero de enlaces que aprovechan las sombras para moverse, sorteando a la guardia municipal y la de asalto, que patrullan las calles de la ciudad.
Pasan las horas y la camioneta con las armas no acaba de llegar. Los obreros van cambiando de ubicación: del Parque Infantil a la fabrica de Laviada, de allí a Tremañes en La Lloreda, donde la bifurcación de la carretera. Allí se reúnen a las 4 de la mañana unos cincuenta hombres. Se espera hasta las 6:30 y al no llegar las armas, se decide salir en piquetes para que no entre nadie a trabajar, concretando una próxima cita para las 7 de la tarde en los prados de la Muria en Tremañes y marchar sobre Gijón definitivamente. Pero ¿dónde estaban las armas?, ¿por qué no llegaban?, ¿qué estaba pasando?
Llanera, 11 de la noche. En los alrededores de Posada de Llanera hay tres escondites con 200 fusiles, una ametralladora con su trípode y  cinco mil cartuchos. Dos escuadras de las JJ. SS. (todos mineros de Santofirme) montan guardia en la carretera que une Oviedo y Avilés. Ellos son los encargados de apoyar el transporte de esas armas destinadas a Gijón, además de asaltar el Cuartel de la G.C. de Posada. Empieza el acopio en la plaza de Abastos donde están los revolucionarios ya han traído hay 27 fusiles “mauser” y los cinco mil cartuchos. De manera inesperada aparece un coche que circula a mucha velocidad dirección Avilés. Los revolucionarios le dan el alto, sin que se pare y algunos disparan sus armas. Ignoraban que se trataba del enlace que iba a Avilés con la consigna revolucionaria. Los disparos alertan a la GC y cuando se acerca una pareja, comienzan los disparos que provocó la salida del sargento y algunos números. Un guardia y un revolucionario caen muertos y hay varios heridos más. Los guardias y el sargento reculan hacia al cuartel y nada más entrar llama por teléfono a Oviedo que inmediatamente manda refuerzos de puestos cercanos. Cuando llegan los refuerzos los jóvenes mineros de las JJ SS cesan el hostigamiento al cuartel y se lanzan al monte abandonando los fusiles, los cartuchos y lo que era peor, cerrándose al operación de suministro que dejaría a Gijón desarmada, determinando de forma fundamental los posteriores acontecimientos. 


Viernes 5 de octubre
La huelga general es total en Gijón. Los trabajadores preguntaban con ansiedad si ya era la definitiva, si se iba a por todo y se preguntaba con insistencia “¿donde estaban los fusiles?”.  Al mediodía, con Gijón absolutamente paralizado por la HG, se reúne en el Ayuntamiento las autoridades civiles y militares: El teniente coronel Moriones se hace cargo del poder y decreta el Estado de Guerra. Tras fijar el Bando en la Plaza del Ayto, organiza la defensa de Gijón: con los Zapadores monta un retén en la puerta de la Villa vigilado El Llano, la carretera carbonera y la de Oviedo; un pelotón vigilando la plaza del Carmen, el Humedal y comienzo de la Avd. Portugal.  Se trataba pues, de fortificar el centro de la cuidad y seguir manteniendo el pulso por la hegemonía sobre Gijón, bien por parte de la oligarquía local y su posición geográfica: el Centro que consideraban suyo, o bien por las clases proletarias que vivían en los barrios periféricos, y que durante las anteriores décadas del siglo veinte en las huelgas generales, manifestaciones y otras protestas, caían desde Cimavilla, El Llano, Pumarín y Fronton; Jove, La Calzada, Natahoyo y Humedal o La Arena y El Bibio, a tomar el centro. Exactamente esta fue la estructura militar que ambas partes establecieron como bien veremos en los días siguientes,...
2 de la tarde: La CNT (Entrialgo) recibe una noticia de UGT (Redondo) referida a que en el acuartelamiento de los de Asalto, hay un cabo y seis o siete números, que apoyarían la Revolución. Se valora el asunto en el Comité de la Alianza de Gijón, estableciendo que se tome contacto y se fijen las actuaciones... De pronto, la posibilidad de asaltar el Cuartel, con la ayuda de un grupo desde dentro, minando las órdenes de los jefes, captando adeptos y facilitando la entrada, se veía como un cambio de rumbo fundamental, ya que en el Cuartel había mas de 200 guardias armados y municionados.  El plan era: un grupo de compañeros provocaría un incendio en algún lado de la población para distraer la atención y mientras el grueso de los revolucionarios asaltaran el cuartel, momento en que ellos volarían la cabeza al teniente al mando y así apoderarse del cuartel, donde había suficientes armas y municiones.
Las bicicletas: Las idas y vueltas en bicicleta a contactar con Oviedo y La Felguera, solamente sirven, por un lado: para verificar que en cada zona tienen sus propias necesidades y que una vez resueltas prometen ir a reforzar Gijón, y por otro: para el mosquear con tantas bicicletas yendo y viniendo de un lado para otro, hasta el punto de que los de Asalto empezaran a “requisar” la rueda delantera de las bicis de todo el que se cruzaba con ellos, bajo promesa de ser devueltas transcurrido todo.
7 de la tarde: trescientos sindicalistas de la CNT están en Tremañes a la espera de las armas. Una hora mas tarde ya serán 500. JMª Martínez se desespera: solo puede armar a 70 hombres: un fusil y 45 cartuchos por barba. Se decide esperar al día siguiente y las armas se quedan en su escondite. Los revolucionarios se dispersan hasta mañana y se decide realizar sabotajes en las vías férreas y en las comunicaciones.
Durante esa nochepequeños grupos disparan contra el cuartel y la cárcel en el Coto.
4 de la mañana: Planerías y un grupo del PCE, asaltan por sorpresa el cuartelillo de carabineros del Musel, consiguiendo 8 fusiles que entregaron por “las buenas”.
 


Gijon. Revolución de 1934. (II)




Sábado 6 de octubre
La situación está estancada. Las fuerzas gubernamentales defienden el centro de la ciudad, cediendo los barrios a los revolucionarios. Las fuerzas de Asalto recorren constantemente la población, estando acuarteladas en el Instituto Jovellanos; además de colocar un grupo en la terraza de la Telefónica, dos grupos se posicionaron cerrando Begoña en dirección Ramón y Cajal en dirección a la Cárcel del Coto. La GC estableció puestos de vigilancia en las entradas de Villaviciosa y eran los que defendían Correos y Telégrafos; los carabineros vigilaban el Muelle y el comienzo de Marqués de san Esteban, mientras que la guardia municipal defendía el Ayto.
Las fuerzas gubernamentales en Gijón eran: Un batallón de Zapadores con 400 soldados; la GC tiene cuarteles en La Calzada, El Llano y el tristemente conocido cuartel de Los Campos, entre los que suman mas de un centenar de números de una Guardia Civil que tenía diseminadas por Asturias 798 gg.cc, mas que Madrid (659) y Barcelona (727). Los de Asalto contaban en Asturias con 560 guardias: alrededor de 200 en Gijón; 24 carabineros; un par de docenas de guardias municipales. Habría que sumar algún guardia jurado armado de empresa y unos pocos falangistas voluntarios, que mientras había tiros no aparecieron, pero una vez silenciadas las armas, sí lo haría un centenar de miembros de Acción Popular: era la hora de la delación y las palizas en los calabozos.
¿Y sobre los “topos” de Asalto, qué? Pues nada, se montan varias citas, se pierde el contacto y, del cabo y de sus seguidores de Asalto, nada se saca.
Las 5 de la tarde. Hartos de espera y conscientes de haber perdido tiempo y capacidad de sorpresa, se toma la decisión de iniciar el movimiento revolucionario y tras desechar el plan de dejar sin luz a Gijón, hasta que fuera una necesidad del movimiento, se da la orden a los hombres de concentrarse en Tremañes. Alrededor de las 7 de la tarde ya hay 400 cenetistas, y un pequeño grupo de la UGT y la CGTU. Algunos tienen pistolas y escopetas. En ese momento llegan los que habían ido a enlazar contando que La Felguera estaba tomada y que se había proclamado el comunismo libertario y el compañero de Oviedo relata los fuertes combates que se estaban dando el la Fabrica de Armas, diciendo que pronto Oviedo estaría en poder de los trabajadores. Sabían que numerosos pueblos mineros estaban en poder de los revolucionarios. Los ánimos se exaltaron tras tanta espera. Salen de nuevo armas escondidas en el arsenal de la CNT en Tremañes: 70 fusiles y escasa munición. JMª Martínez se dirige a los revolucionarios que están en aquel prado de Tremañes y da los ánimos y las órdenes precisas.




El plan para asaltar la ciudad:
Se partía de dos importantes premisas que jugaban en contra: la perdida de dos días y del efecto sorpresa .
Sobre la base de los hombres que habían podido armarse (62 hombres: 8 de UGT, 3 de CTGU y el resto CNT), se constituyen cuatro grupos,
Cada grupo lo componen 16 hombres armados de fusiles y bombas de mano
Se determina la toma de Cimadevilla para desde allí, establecer el asedio sobre el Ayuntamiento
Se decide también la toma de la estación de Radio para lanzar una proclama instando al pueblo de Gijón a la insurrección.
Desde ayer un grupo está situado en Veriña, a la salida de la carretera de Avilés
Se establecen patrullas de ronda en el Natahoyo y La Calzada
Se decide que pequeños grupos con escopetas y pistolas, se dediquen a hostigar y desconcertar a las tropas del gobierno por el centro de la población
El asalto a Gijón a las 22:00 h
Los grupos bajan hacia Gijón:
El 2º Grupo consigue llegar hasta  el Teatro Jovellanos y avanzar hasta casi el final de Begoña, tras enfrentarse con un grupo de soldados. Desde lo alto del Instituto y de Correos, son repelidos por los de Asalto. Se repliegan hacia el Llano.
Grupo 3º. Prácticamente la misma maniobra pero llegando a la Plaza del 6 de agosto. Se retiran al Llano.
Los dos grupos organizan la defensa del Llano con barricadas y de vez en cuando, salen para hostigar a los guardias que había en la Plaza del Sur
 1º y 4º grupo avanzan hacia Cimadevilla, siendo “paqueados” desde edificios particulares. En los Jardines de la Reina, se desarrolla un fuerte tiroteo y los dos grupos logran entrar en Cimadevilla en donde se empiezan a levantar las barricadas. Se realiza un ataque al cuartelillo de los carabineros causándoles una baja.
Por la zona de la Plaza de toros opera algún grupo que en esa noche, ataca el cuartel del GC de Los Campos, causando una baja y después se retira.
Durante toda la noche, se escuchan detonaciones de dinamita y disparos
Las fuerzas gubernamentales, a pesar de tener posiciones ya tomadas desde el día anterior son sorprendidas por el arrojo de los revolucionarios. El día acaba en tablas, si bien, parte de los objetivos están conseguidos



Domingo 7 de octubre
A primeras horas de la mañana llega al Musel en buque Libertad, escoltado por los cañoneros Xauen y Cánovas Cervantes. Su intención era fondear en Avilés pero los revolucionarios allí, habían hundido un barco en la bocana del puerto, impidiendo el atraque de los barcos gubernamentales.
Los revolucionarios continúan con sus idas y venidas a Oviedo y La Felguera para conseguir armas. Como ya se dijo, en Cimadevilla se asalta el cuartel de carabineros produciendo una baja y la Escuela Naval en donde se consiguen 11 fusiles y munición de fogueo. En el Club de Regatas, hondea la bandera Roja.
El tren: El coronel Moriones bajo amenaza de muerte a los ferroviarios huelguistas, logra que formen un convoy militar para desplazar al regimiento 29 de Infantería llegado en el Libertad, hasta su destino: Oviedo... Pero tenían que recorrer seis kilómetros hasta llegar a la estación del Norte, que como se contará, no iba a ser un paseo.
Hostigando al 29: En Jove, nada más salir se les recibe con algunos disparos de escopeta. No podían bajar por la Gran vía del Musel y deciden ir por el interior. En lo alto de la Carretera Vizcaína, cruzando para la carretera de Oviedo, JM Martínez y otros dos cenetistas, comenzaron a disparar intensamente contra la columna de soldados. La columna retrocede para parapetarse y en esa posición estuvieron un buen rato, hasta que el jefe que mandaba la fuerza, dio la orden de replegarse hacia Mariano Pola para intentar conectar con los dos escuadras que Moriones había enviado a su encuentro y conducirles hasta la estación del Norte: ¡¡ Aquel batallón había sido frenado por tres hombres y habían empleado 4 horas para recorrer 6 km!!!
Cimadevilla: las fuerzas gubernamentales desde los arcos del Ayto, la terraza del Hotel Los Laureles, la iglesia de San Pedro y el Banco Urquijo, disparan contra las barricadas. Los revolucionarios escatiman las balas. Situación estancada
 las 4:30 h, el 29 de Infantería sube al tren. Pequeños y disimulados sabotajes de los ferroviarios, impiden que el tren no salga hasta pasadas las diez de la noche. El tren se pone en marcha y a la altura del Cerrillero (La Algodonera) el tren vuelve a parar, teniendo que hacer noche allí.
Por la noche: Nuevas promesas del Cte Revolucionario: en cuanto se tome Oviedo, que está a punto, saldrán los refuerzos para Gijón.
El Libertad: Por la noche, el buque Libertad fondeado en la ensenada del Musel, lanza los primeros pepinazos “disuasorios” contra Cimadevilla. No causan daños.




Las barricadas de los barrios.
Lógicamente, las barricadas que se hicieron en las diferentes barrios de Gijón, tenían el doble propósito de defender las posiciones, establecer la guardia y, desde ellas, permitir el salto de pequeños grupos que hostigaban al ejercito y a las demás fuerzas gubernamentales.
Barricada de Cimavilla, entre Las Cruces y Ave María
Cimavilla: durante la noche y de madrugada, los revolucionarios circulaban por el barrio, con un “santo y seña” improvisado pero asumido: “¡FAI!”, al que se contestaba: “¡Está!” o “¡Estamos!”. Se cortaron los accesos al barrio. Una barricada frente a la Capilla de San Juan, cortando la entrada desde la plaza del Marqués; otra al final en el tránsito de Las Ballenas, defendiendo un posible acceso mediante desembarco de fuerzas; dos barricadas haciendo una pequeña “plaza” frente a la Casa de Nava, que permitía el asedio del Ayuntamiento, exactamente una al pie de la torre del Reloj y otra en la puerta de la Capilla de Los Remedios; otra en la subida oriental a Santa Catalina, a la altura de Ave María y, por último dos a la entrada de la Fabrica de Tabacos. Los revolucionarios tomaron el Palacio de Revillagigedo, la Iglesia San Pedro, el Colegio Santo Ángel, Casa Rectoral y el Club de Regatas donde hondeó la bandera Roja. Se cuenta que un conocido delincuente del barrio “El Biribí”, aprovechando la confusión robó un reloj en una casa, condenándole a vigilar en los puestos de mayor peligro. Los comerciantes del barrio contribuyeron con latas de conservas y comestibles.
Las barricadas de Cimavilla estaban hechas con lanchas, colchones, tablones y aserrín.
Ceares. En el alto de Ceares, de unos depósitos municipales que había en la época, fueron sacados diferentes materiales: cubas de riego, camiones, materiales diversos, con los que se hizo una barrica frente a los Jesuitas y otra algo más arriba. El Objeto de ambas, era defender el acceso a El Llano.
El Llano.
Piénsese que toda la caída de Ceares a El Llano desde lo que hoy es la calle San José, era prácticamente un descampado, hasta llegar a la Electra. Desde allí y en paralelo con la Avda. Schulz o carretera Carbonera, en ambos lados, corrían dos o tres calles hasta lo que hoy es Eleuterio Quintanilla, que en su confluencia con Schulz, tenía un gran lavadero. Desde allí hasta el cruce con la Carretera del Obispo (El Llano de Arriba), era un descampado casi absoluto, salvo algunas edificaciones de cara a la avenida a mitad de camino. En dirección a la Carretera de Oviedo, además de la zona de El Frontón (enfrente del IES Jovellanos) había edificaciones sólo hasta Prendes Pando y el núcleo comprendido por encima de esa calle, hasta llegar a lo que hoy es Manuel Llaneza y Pérez de Ayala y más cercanas a Schulz: me refiero a todo ese núcleo tras Peritos y el IES Jovellanos que aun mantiene la misma estructura urbana de calles estrechas y algo a “la brava”.
Pues bien, la ubicación de las barricadas de El Llano, obedecían a la defensa de ese núcleo urbano, que arranca en la Puerta de la Villa y cuyo eje central es la Avd. Schulz, hasta la zona (hoy) de los Institutos, siguiendo por Pérez de Ayala y cerrando en lo que hoy sería Juan Alvargonzález, en cada calle había una barricada defendiendo un posible acceso desde la Carretera de Oviedo. De allí hasta el Llano de Arriba -en la Fabrica de Orueta al principio de la Carretera del Obispo, donde estaba situado el Comité Revolucionario-, dos barricadas más en la Avd. Schulz parapetada por la trasera de los edificios existentes
         
Barricada principal de El Llano, en la confluencia de la Avda. de Schulz y lo que hoy es Manuel Llaneza. En torno a ella se organizó una fábrica de bombas de mano y un Hospitalillo que después se emplazó en la Capilla Evangélica del Barrio por ofrecimiento de su responsable     
Natahoyo: Se levanta alguna barricada en la llamada Gran Vía del Musel (Mariano Pola)
La Calzada: De Cuatro Caminos al Musel, en los primeros días se levanta una barricada y otra mas “contundente” en el propio Cuatro Caminos, con objeto de cortar el avance desde el puerto de las tropas que habrían de ir desembarcando.