miércoles, 16 de enero de 2013

El Mercado de Jovellanos.



Mercado Cubierto ó  Mercado de Hierro

Situado este edificio en el punto más céntrico de la población, no es de necesidad indicar las inmejorables condiciones que reune para el servicio del público, el que encuentra facilidades de aprovisionamiento de toda clase de artículos, reuniendo sus dependencias cuantas condiciones de aseo y ventilación pueden conseguirse en estos edificios.
Esta edificado en el antiguo solar llamado Paseo de la Estacada, formando un rectángulo de mil quinientos metros cuadrados, con su fachada principal a la calle de Jovellanos.
Siendo Alcalde Presidente el año 1873 don Eladio Carreño, se firmó la concesión para la construcción y explotación de dicho Mercado a los Sres. D. Manuel Manso y D. Anselmo G. del Valle.

Obligado a ausentarse el Sr. Valle, quedó la concesión a favor del Sr. D. Manuel Manso, el que dió fin a las obras en el tiempo fijado en la concesión, teniendo lugar la inauguracion de las ventas en dicho edificio, el dia 24 de Julio de 1876.
Los planos fueron hechos por el maestro de obras del Ayuntamiento, D. Cándido González, quien dirigió la construcción, siendo el primer mercado de hierro construido en la provincia, de agradable aspecto que recuerda algunos otros importantes de España.

Durante la construcción y si mi memoria no me es infiel, por el verano del 75, se celebraron grandes bailes, utilizando el cuerpo central ya terminado, convertido en soberbio salón; bailes organizados por la sociedad gijonesa en obsequio de la numerosa colonia que en aquellos años afluía á estas playas con predilección á las de Santander y Vascongadas, en las que se dejaba sentir los efectos de la guerra civil.
En su interior pueden colocarse hasta cuatrocientas vendedoras entre las casillas cubiertas y demás puestos de los andenes. Los principales dias de mercado son sábados y domingos, especialmente estos últimos, que la clase obrera principalmente acostumbra hacer determinadas provisiones para la semana.
Gijón y la Exposición de 1899. 



Maqueta que recrea el Gijón de finales del siglo XVIII. Realizada por Dolores Cuartas y Jose Ramón Argumosa. Propiedad de la Autoridad Portuaria de Gijón.
 La parte coloreada señala el espacio que pasaría a ocupar el Mercado de Jovellanos.

 Parte del plano del proyecto del Mercado de Jovellanos. (Archivo Municipal de Gijón)



El Mercado en un grabado de Nemesio Martinez. 
Guia Ilustrada de Gijon 1884.


El Mercado de Jovellanos 
 El plan de mejoras de 1867 declara como la intervención especial más urgente la construcción de un nuevo mercado cubierto. Las más que probables deficiencias de los dos existentes en la villa, sumaban ahora la necesidad de la demolición de uno de ellos –el de las Hortalizas- debido a la prevista prolongación de la calle del Instituto.


 Tras una larga especulación sobre su emplazamiento bien en la plaza del Carmen bien en la del Instituto, la Corporación se decanta por el segundo lugar debido al ahorro que supone no comprar los terrenos; cosa que si exigía la otra alternativa. Esto conllevó una notable protesta por múltiples factores –desde la pérdida de esta plaza como jardín público, hasta lo poco céntrico del emplazamiento-, sin que esto supusiese ninguna variación sobre lo acordado.



 En 1869 el maestro de obras municipal, Cándido González, firma el proyecto para un moderno edificio de hierro y cristal, que ocupa una superficie de 1.446’40 m2 y cuenta con capacidad para albergar unos 400 puestos de venta .
Las dificultades económicas del Municipio por una parte, y la evidente rentabilidad de la explotación del inmueble por otro, harán que aparezca el interés particular por la gestión del mercado.




 A comienzos de 1873, Manuel Manso y Anselmo González del Valle plantean esta opción al municipio, asumiendo los gastos de construcción, a cambio de una concesión del mercado por 99 años y el ingreso en las arcas locales del 10 % de la recaudación anual, corriendo por parte del Ayuntamiento la aportación del solar y el proyecto. La Corporación se muestra conforme con esta operación en el Pleno del 12 de abril de 1873, firmándose la escritura de concesión el 6 de mayo siguiente.



 El inmueble queda finalizado en 1876,. Tras aprobar el Ayuntamiento su reglamento de funcionamiento el 10 de julio, comienza a funcionar efectivamente la víspera de la festividad de Santiago.
 La obra pública Municipal en Gijón (1782-2006)



La desaparición del Mercado de Jovellanos en una próxima entrada.

 

viernes, 4 de enero de 2013

El Teléfono en Gijón




 Desde su invención en 1876 por Alexander Graham Bell, el teléfono tardó doce años en llegar a la villa. El 1 de abril de 1888 comenzó a funcionar por primera vez la Red Telefónica de Gijón en su sede de la calle de El Carmen. A lo largo de ese mes, la compañía instaló los primeros postes del tendido. Santiago Arévalo, director de la Red Telefónica, solicitó al Ayuntamiento el permiso para colocar los postes necesarios y que «pueda el público usar desde luego los aparatos telefónicos que tiene pedidos»


La primera línea se dirigía a Somió y, partiendo desde la calle de la Libertad, pasaba por la plaza del Infante y la Fábrica de Vidrios hasta el paseo de Alfonso XII, y seguía entonces por la carretera hasta la parroquia. El consistorio, no obstante, acordó que los postes «del nuevo como utilísimo servicio» deberían ser situados en condiciones que «no estorben el tránsito público ni molesten á los particulares», especificando más tarde que los postes tenían que ser rectos y pintados para que no «afeen el aspecto público».



En 1891, la red, que contaba ya con unas ciento cincuenta instalaciones, trasladó su estación central de la calle de El Carmen a Corrida. Para ello, debía colocar una torre de entrada de hilos en el nuevo domicilio, así como un apoyo en la plaza de El Carmen. Según el informe facultativo municipal, muy preocupado por el ornato
público en el centro de la ciudad, «si los postes son de madera, no sean unos palos torcidos y de mal aspecto, sino que estén hechos con vigas derechas, que formen columna ó mástil, con un sencillo basamento y remate en su parte superior y estén pintados al óleo».



El tendido de líneas telefónicas continuó por la villa hasta que en 1895 se llegó a las parroquias rurales. Dado el coste relativamente escaso y la indudable utilidad que reportaría al vecindario, se instalaron ocho aparatos telefónicos en los puntos «más
convenientes por reunir la circunstancia de ser sitios céntricos á donde pueden concurrir con relativa facilidad los vecinos de las parroquias limítrofes para comunicarse con Gijón». Los lugares escogidos fueron las escuelas, y en concreto las de Cabueñes, Bernueces, Caldones, Granda, Roces, Tremañes, Serín y Jove.


 En 1919 se extendió por el resto de la zona rural. La Asociación de Agricultores de Gijón solicitó ese año al Ayuntamiento la dotación a todas las parroquias del concejo del servicio telefónico «para que puedan utilizarlo los vecinos en casos urgentes de enfermedad ú otros análogos», puesto que sus habitantes carecían de otros servicios de que disfrutaba el vecindario de la población.



El consistorio acordó que la Red Telefónica Urbana de Gijón levantara el tendido necesario para dar el servicio a las aldeas. Sin embargo, a la vez que se extendía el tendido por todo el concejo, el servicio telefónico empeoraba, siendo frecuentes las
reclamaciones contra su mal funcionamiento. Como el concesionario no acondicionaba debidamente la red, una serie de concejales propuso a la corporación en 1921 que pidiera al Gobierno la incautación por el Estado de la red telefónica de la villa, con lo que «no sólo saldría beneficiado el público, sino que el Municipio tendría ocasión […] de nutrir su hacienda con la municipalización de tal servicio».



 Sin embargo, como la solicitud no fue considerada por el Gobierno y el problema continuaba sin solucionarse, la corporación municipal volvió a insistir en 1925 en la incautación del servicio por el Estado y su paso a la Compañía Telefónica Nacional de España, que debería instalar el nuevo sistema automático de llamadas. Finalmente, en 1928 la nueva compañía nacional inició los trámites para la construcción de una nueva red telefónica en la ciudad «con gran urgencia por exigirlo el mejoramiento del servicio». El proyecto sustituía el sistema existente de distribución por medio de hilos y cables sobre los tejados —considerado como inadecuado para las exigencias del servicio telefónico— por la colocación subterránea de los cables principales.



 Sin embargo, la compañía, a pesar de abrir zanjas con este objeto en algunas calles en 1930, comenzó a instalar también postes, que motivaron nuevos conflictos con el Ayuntamiento por el tendido telefónico. Ese mismo año, además, la Compañía Telefónica iniciaba las obras de construcción de su central en la plaza de El Carmen y la calle de Corrida. Dicha central se inauguró (con bastante retraso) el día 18 de Junio de 1932.








El texto de la entrada pertenece al libro: Una historia de papel. 500 años en los documentos del Archivo Municipal de Gijón.



Las fotografías son propiedad del Archivo Fotográfico de Telefónica en cuyo fondo se recogen más de 12.000 imágenes realizadas por diversos fotógrafos entre los años 1924 y 1931.
El autor de éstas de Gijón es Luis Ramón Marín 

Mi agradecimiento a MG García que retocó las imágenes y me las envió a la página de Facebook de Gijón en el Recuerdo.

Historia de su invención

Alrededor del año 1857 Antonio Meucci construyó un teléfono para conectar su oficina con su dormitorio, ubicado en el segundo piso, debido al reumatismo de su esposa. Sin embargo carecía del dinero suficiente para patentar su invento, por lo que lo presentó a una empresa (Western Union, quienes promocionaron el «invento» de Graham Bell) que no le prestó atención, pero que, tampoco le devolvió los materiales.
En 1876, tras haber descubierto que para transmitir voz humana sólo se podía utilizar una corriente continua, el inventor escocés nacionalizado en EE.UU. Alexander Graham Bell, construyó y patentó unas horas antes que su compatriota Elisha Gray el primer teléfono capaz de transmitir y recibir voz humana con toda su calidad y timbre. Tampoco se debe dejar de lado a Thomas Alva Edison, que introdujo notables mejoras en el sistema, entre las que se encuentra el micrófono de gránulos de carbón.
El 11 de junio de 2002 el Congreso de los Estados Unidos aprobó la resolución 269, por la que reconoció que el inventor del teléfono había sido Antonio Meucci y no Alexander Graham Bell. En la resolución, aprobada por unanimidad, los representantes estadounidenses estiman que «la vida y obra de Antonio Meucci debe ser reconocida legalmente, y que su trabajo en la invención del teléfono debe ser admitida». Según el texto de esta resolución, Antonio Meucci instaló un dispositivo rudimentario de telecomunicaciones entre el sótano de su casa de Staten Island (Nueva York) y la habitación de su mujer, en la primera planta.
( La wikipedia )